Cada 15 años, el ayuntamiento de París emprende la nada agradable tarea de limpiar una de sus vías de agua más emblemáticas: el canal Saint-Martin. Cada vez que lo hace, el proceso atrae a no pocos curiosos y no es para menos. El fondo del canal es una auténtica caja de sorpresas.

El canal comenzó a construirse en 1802 por órdenes del mismísimo Napoleón Bonaparte, pero no se terminó hasta 1825. En origen, la idea era canalizar el río Ourcq para suministrar agua potable a la creciente capital. Con el tiempo, el canal se convirtió en una vía de gua navegable y hoy se usa únicamente con fines recreativos. Tiene una longitud total de 4,55 kilómetos y salva un desnivel de 25 metros gracias a nueve esclusas.

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Una de las esclusas del Saint-Martin. Foto: Wikimedia Commons

En la actualidad, el uso lúdico del canal hace que se limpie menos a menudo. El último drenaje del Canal de Sint-Martin se remonta a 2001. Cada 15 años (10 si las condiciones así lo requieren), los ingenieros municipales drenan completamente los más de 90 millones de litros de agua del canal y proceden a limpiar el fondo. Antes de vaciarlo del todo, se encargan de capturar los peces que habitan el canal y los trasladan a un dique a salvo hasta que terminan la tarea.

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Recogida de los peces previa a la limpieza. Foto: AP

En los últimos 15 años, París se ha dotado de un nuevo sistema de alquiler de bicicletas llamado Vélib’ que ha llenado las calles de la capital francesa con más de 20.000 bicicletas. Parece ser que algunos turistas o locales no tienen muy claro dónde se estacionan estos vehículos, porque han aparecido varias decenas en el fondo del Saint-Martin.

Junto a ellas, los funcionarios han rescatado una motocicleta, aparatos de radio, papeleras urbanas y señales de tráfico, maletas, paraguas, cientos de botellas de vidrio de vino y cerveza, y hasta una pistola que ha sido requisada por la policía.

La pasada vez que drenaron el canal, los hallazgos de arqueología urbana incluyeron un automóvil, monedas de oro, una bañera y hasta dos proyectiles de la Primera Guerra Mundial. Los expertos del Ayuntamiento se sorprenden de que con ese nivel de contaminación, los peces del canal gocen, en su mayoría, de buena salud. Con el nuevo año, el Saint Martin ha quedado otra vez listo para alegrar sus orillas otros 15 años. Con un poco de suerte, la próxima vez su limpieza no da tanto trabajo. [vía Citylab]

Fotos: AP Images

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