El anuncio de la Blackmagic Cinema Camera en 2012 con capacidad para grabar en RAW supuso una pequeña revolución. Casi nadie esperaba ver tan pronto un nuevo modelo mucho más barato y compacto. Y eso es justo lo que tenemos entre manos. La Blackmagic Pocket Cinema Camera continúa el camino con una cámara de vídeo de alta gama a precio muy competitivo.

¿Qué es?

Es una cámara de vídeo de 775 euros/1.000 dólares sorprendentemente pequeña con un sensor de tamaño Super 16. Cuenta con un montaje para lentes micro 4/3 (MFT) y graba en formato CinemaDNG RAW a tarjetas SD. En definitiva, es el intento de llevar la Cinema Camera original a un formato compacto de 128 milímetros de ancho y 355 gramos de peso.

¿Por qué es importante?

Como ocurrió con la Cinema Camera original en 2012, es increíble poder acceder a grabar en formato RAW a este nivel de precio. Abre la puerta a usuarios con poco presupuesto que quieran una cámara profesional en cuanto a calidad de imagen y opciones de post-producción.

Advertisement

Para los no iniciados, RAW es un formato de archivo digital de imágenes que contiene todos los datos de la imagen tal y como ha sido captada por el sensor de la cámara. Es decir, se puede manipular y editar con posterioridad sin perder calidad. Generalmente, los estudios profesionales de grabación utilizan RAW, pero hasta hace poco ha estado limitado a cámaras de más de 10.000 dólares.

Diseño

La Pocket Cinema Camera se parece mucho en diseño al cuerpo de la Sony NEX. Es fina y ligera, con un agarre engomado casi perfecto. Es un contraste importante respecto a la Cinema Camera original, que básicamente no ofrecía agarre. La parte trasera de la cámara cuenta con una pantalla LCD de 3,5 pulgadas y botones para ajuste de iris, auto-foco, menú, encendido y un pad direccional, además de algunos botones en lo alto, incluido el de grabar y reproducir.

Advertisement

Todo sobre el diseño y aspecto de la cámara es pura simplicidad. Blackmagic lo ha tenido que hacer así también para mantener los costes bajos. El resultado final es una sensación de estar manejando un producto muy caro con pocos componentes móviles susceptibles de romperse, pero que a la vez no cuenta con controles físicos esenciales.

Utilizándola

Al compartir el mismo sensor que la Cinema Camera, ya sabemos que la versión compacta, la Pocket, ofrecerá la misma gran calidad de imagen. Eso significa más rango dinámico y detalle que cualquier DSLR, decente en condiciones de poca luz con poco nivel de ruido. No hay nada nuevo ahí. La novedad de la Pocket Camera está en su facilidad de uso.

Los controles son claros, al igual que los menús. Después de encender la cámara accedes al control de apertura, autofoco y poco más. Sí, es muy sencillo, pero también limitado.

Tienes que saltar a los menús para cambiar la ISO, el ángulo de obturación o los balances de blancos. Es una elección extraña, porque estas funciones podrían estar fácilmente accesibles en dobles clicks o manteniendo los botones pulsados. En lugar de ello tienes que acceder al menú. Lo peor es que además lleva un rato cambar los ajustes más habituales. Si vas a forzar al usuario a acceder al menú, los primeros ajustes que deberían aparecer son el de ISO, balance de blancos, formato y frame-rate, entre otros. Sin embargo, al acceder al menú de la Pocket Camera lo primero que encuentras es Camera ID, fecha y hora. ¿Por qué?

Hay otros detalles molestos, como la imposibilidad de formatear una tarjeta SD dentro de la cámara y que el ajuste de apertura se resetea a automático cada vez que la enciendes.

Enfocar la imagen te va a llevar a utilizar el botón de autofoco tremendamente lento (que solo funciona con lentes micro 4/3 nativas); también puedes ampliar la imagen y enfocar manualmente. No intentes encontrar el enfoque adecuado solo con la imagen de la pantalla LCD, es casi imposible hacerlo de forma consistente.

Advertisement

El sonido es otro obstáculo con la Pocket Cinema Camera. El micrófono integrado es minúsculo y, aunque hay entrada para micros externos, el preamplificador interno no es lo suficientemente potente como para producir un sonido de alta calidad. Es básicamente bueno para un sonido de referencia. Puedes ajustar los niveles de audio en el menú de la cámara, pero no hay indicadores en la pantalla mientras grabas.

Quizás el mayor problema de grabar cámara en mano es la ausencia de estabilización. La cámara soporta lentes micro 4/3 estabilizadas ópticamente, pero solo aquellas con un botón físico en la lente para activar la función. Y no hay muchas a la venta. Sin ellas, filmar imágenes estables sobre la marcha es complicado. Para vídeos caseros es suficiente, pero la cámara no está pensada para eso. Está pensada para aquellos que buscan alta calidad de imagen. Lo puedes solucionar añadiendo un estabilizador externo, además de un monitor y audio externo. Pero hacerlo, además del coste extra, también contradice un poco la filosofía compacta de la cámara.

Pese a los defectos, la calidad de imagen que puedes obtener con la Pocket Camera es exactamente igual que con la Cinema Camera. El hecho de que puedas grabar en formato ProRes o RAW, formatos que te darán muchas más posibilidades de control en post-producción que los estándar AVCHD o H.264, es algo muy importante. Estas cámaras nacieron para jugar con la gradación del color, aunque eso es solo parte de lo bueno. La calidad de la imagen es tan sobresaliente que casi te olvidas de los puntos débiles de este equipo. En el fondo, esa es la estrategia de Blackmagic con la Pocket Cinema Camera: dar al usuario acceso a una gran calidad de imagen, a nivel profesional, pero a bajo coste, y hacer que se busque la vida para el resto.

Lo mejor

Produce imágenes con una calidad similar a cámaras de más de 5.000 dólares. La posibilidad de grabar en RAW es única. Es pequeña, portátil y sencilla de utilizar. La montura micro 4/3 da acceso a utilizarla con una gran variedad de objetivos de calidad. El precio es imbatible.

Lo peor

La usabilidad se resiente por las limitaciones del equipo. Hay muy pocos controles accesibles fuera del menú de la cámara. El audio es rudimentario y de baja calidad incluso con micrófono externo. La ausencia de estabilización de imagen interna hace que los resultados sean por debajo de lo esperado filmando sobre la marcha. La duración de la batería también es bastante pobre.

¿Merece la pena comprarla?

La Pocket Cinema Camera tiene muchos aspectos negativos pero, para ciertos usos es sin duda un gran equipo que merece la pena comprar. Si necesitas una cámara de vídeo barata pero con gran calidad de imagen, es una opción. No es ni para vídeos caseros ni para principiantes. Hay otras buenas opciones como la Sony RX10 (por más de 1.300 dólares) o la Canon C100 (por unos 5.000 dólares). Pero ninguna te ofrecerá la flexibilidad de formatos de grabación de la Blackmagic.