Bloodborne es uno de los videojuegos más exigentes que he jugado. Creado por los estudios de From Software (los mismos de Dark Souls), hace honor a sus raíces al ser violento, sangriento, macabro y todo un reto de superar. Es extremadamente difícil, pero no puedo dejar de jugarlo. Bloodborne te atrapa mientras te castiga sin piedad.

La fórmula de los juegos de From Software ha sido la misma desde los días de Demon's Souls. Videojuegos que se enfocan en el combate, ya sea cuerpo a cuerpo o mágico, y que cada enemigo tiene un tipo de ataque y de respuesta diferente, con batallas épicas contra jefes finales gigantescos y alucinantes.

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Bloodborne no es excepción, es un juego que te castiga pero también te recompensa. ¿Cómo? Superándolo, porque no hay nada más satisfactorio que derrotar a ese jefe luego de unos 10 intentos y muertes. Te sentirás indestructible, y ahí la magia de este juego.

Acostúmbrate a morir, lo harás mucho.

El juego te pone en los zapatos de un cazador de bestias en la oscura y macabra ciudad de Yarnahm, que está siendo azotada por una extraña peste o enfermedad en la sangre que convierte en una especie de hombre-lobo a quien infecta. Toda la ciudad te tiene pánico, y todos en la ciudad están enfermos o locos (o ambos). Tu deber es cazar a las bestias y tratar de saber qué es lo que está pasando en la ciudad, pero desarrollar la historia no es nada fácil.

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El 99.9% de los seres vivientes que te encuentres en el camino querrán matarte, solo unos pocos NPCs te ofrecerán algo de ayuda, consuelo, o simple conocimiento. Bloodborne no te da descanso, en cualquier esquina o detrás de cualquier escombro, puede haber un enemigo esperando para atacarte y destruirte.

La magia de Bloodborne va más allá de su ambientación gótica, oscura, deprimente y su historia complicada que solo podrás ir desarrollando matando enemigos y leyendo la descripción de nuevos objetos (absolutamente todo te da pistas de qué está pasando, luego es tu deber armar la historia). Su mayor atractivo es su sistema de combate, el cual es fascinante, agresivo y extremadamente violento.

Si has jugado la saga Dark Souls sabrás de lo que hablo: un combate basado en estrategia, conocer los movimientos de tu oponente y morir muchas veces hasta lograrlo, con cada muerte aprendiendo algo nuevo. La gran diferencia es que mientras que en un Souls caminas con tu escudo siempre frente a ti por si acaso en Bloodborne no tienes esta característica, o mejor dicho, no debes hacerlo. Jugar a la defensiva supone una muerte segura.

¿Eso que se ve allá qué será?

¡Mi Dios!

El combate en Bloodborne está diseñado para que siempre ataques más y más. Por esta razón, cuando un enemigo te golpea te quita un poco de vida pero tienes una cantidad muy limitada de tiempo para devolverle el golpe y recuperar parte de esa vida que has perdido. Es decir, si te atacan devuélvelo, siempre que sea prudente. Y lo mismo aplica para esos jefes finales épicos y temibles, todos con ataques diferentes y que incluso se sienten aleatorios. Aunque su estrategia está preestablecida, son tan rápidos y ágiles que cuesta predecir sus ataques, y esto es genial.

Este señor me hizo sufrir por un largo rato.

Pero una vez que lo vences, una vez que has superado a ese desagradable jefe final que te hizo sufrir por minutos, horas o incluso días (aún no me ha tocado, pero seguro sucederá), la sensación de victoria es insuperable. Este es el momento por el que elegiste jugar Bloodborne y no otro título casual para pasar el rato, por lo bien que se siente superar retos difíciles.

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Cuanto maté al infame Padre Gascoigne no pude más que alzar los brazos, tanto en el juego como en la vida real.

Praise the moon!

Bloodborne no es un juego para todos, pero es un título espectacular. Es de lo mejor que ha nacido para esta generación de consolas protagonizada por PlayStation 4 y Xbox One.

¿Deberías jugarlo?

Sí, por supuesto, es un título obligatorio para los amantes de los juegos de acción (verdadera acción) y RPG. Es exclusivo para PlayStation 4, y quizás el mejor juego que existe hoy en día para la consola.

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Te hará sufrir, te hará gritar desesperado, te castigará y penalizará por descuidado, pero al final, cuando logres derrotar a ese enemigo, te sentirás gratificado. Y es que Bloodborne en realidad te ofrece todo lo necesario para superarlo, solo tienes que tener paciencia y practicar, que estas bestias endemoniadas no se matarán solas.

Algunos consejos para principiantes

  • Elige bien tu "Origen" dependiendo de tu estilo de juego, esto definirá los atributos que tendrás al comenzar el juego, lo cual es muy importante porque no puedes subir de nivel hasta derrotar al primer jefe
  • No juegues a la defensiva, por favor, que esto no es Dark Souls. Si te atacan, devuelve el golpe, que recuperarás vida y esto es esencial en el juego
  • Conoce tu arma, su rango y velocidad de ataque, además del golpe especial
  • Mejora tus armas lo antes posible, para golpear más fuerte
  • No te desesperes, así mueras muchas veces. Cada muerte te enseñará algo que aprovecharás para derrotar a ese enemigo
  • Aprende a hacer "Parry", lo que supone detener un ataque enemigo con un disparo y dejarlo inmóvil por un breve período de tiempo, para asestarle un golpe muy fuerte
  • Aprovecha el multijugador para los jefes más difíciles. El cooperativo en este juego es complicado de entender, pero una vez que tengas tu campana, pide ayuda para derrotar a los jefes que se te hagan muy difíciles
  • No dejes de hablar con los NPC, muchas veces, hasta que repitan lo mismo. Algunos te obsequiarán cosas o darán pistas muy importantes
  • No arrojes el mando de control contra la pared cuando te maten, que no son baratos

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