El Twitter de Sony Music ha despedido a Britney Spears esta mañana con un infantil emoji llorando. Un minuto después, el perfil oficial de Bob Dylan ha tuiteado exactamente lo mismo. Pero Britney Spears no está muerta y esos tuits no eran más que el enésimo caso de hackeo en las redes sociales.

2016 ha sido un año duro con la música. Hemos visto partir a artistas de la talla de David Bowie, Prince y George Michael, que falleció ayer a los 53 años. Pero Britney Spears no tuvo ningún accidente, sigue viva y el problema ha sido, una vez más, la negligencia de las marcas con la seguridad de sus contraseñas.

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OurMine Team, el grupo que consiguió tuitear desde la cuenta de Mark Zuckerberg, había accedido la semana pasada a los perfiles de Twitter de Netflix, Marvel y la Liga de Fútbol Americano. Ahora también ha hackeado la cuenta de Sony Music, pero —según una serie de tuits ya borrados— solo para comprobar quién había publicado los tuits iniciales sobre la falsa muerte de Britney Spears. Tras anunciar que había sido una IP ajena a Sony, esta recuperó el control de su cuenta. Lo mismo ocurrió con la cuenta de Bob Dylan.

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¿Fueron dobles hackeos reales o OurMine dándose publicidad de la manera más retorcida? Quién sabe. En el caso de Mark Zuckerberg, OurMine aseguró haber obtenido su clave a través de la base de datos filtrada de LinkedIn, que fue robada en 2012. El grupo también hackeó en una ocasión a la web TechCrunch, que admitió repetir contraseñas y no utilizar autenticación de factores múltiples. Otras víctimas célebres de OurMine fueron el CEO de Google, Sundar Pichai, y el actor Channing Tatum.