¿Queda hueco en el saturadísimo mercado de las aplicaciones de mensajería? Instagram cree que sí. Los responsables de la red social acaban de lanzar Bolt, una nueva aplicación para enviar fotos rápidamente a nuestros contactos. La rapidez parece el factor diferencial de Bolt, y también su punto débil.

Bolt permite agregar una serie de contactos a una lista de favoritos. Desde ese momento, la pequeña foto de contacto de cada uno de esos favoritos se convierte en el disparador de la cámara. En otras palabras, no se pueden cargar fotos de la biblioteca de imágenes, ni realizar ningún ajuste. La foto sale tal cual la tomamos aunque tengamos los ojos cerrados o esté borrosa. El único control que podemos tener sobre la foto es una opción de cancelar el envío que está solo disponible durante unos segundos, y que se activa agitando el teléfono.

Si activamos ese último recurso, sí que nos aparecerá un menú con la opción de guardar la imagen. La foto no se puede enviar a contactos múltiples y, de hecho, desaparece al enviarla, así que dos contactos diferentes nunca recibirán exactamente la misma imagen. A nivel del receptor, las fotografías son efímeras. Lo que recibimos mediante Bolt no se guarda y desaparece en el mismo momento que cerremos la foto. El archivo desaparece de los servidores de Instagram en un plazo máximo de 30 días.

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La aplicación parece una especie de competidor de aplicaciones como Snapchat o Slingshot que apuesta por la inmediatez extrema, pero es probable que muchos usuarios la encuentren demasiado simple y con poco control sobre lo que enviamos. Quizá por eso Instagram ha lanzado Bolt solo en tres países: Sudáfrica, Nueva Zelanda y Singapur. Tiene toda la pinta de ser una beta cerrada a tres países especialmente activos en Instagram antes de extenderla al resto del planeta. [vía TechCrunch]

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