Foto: Shuttershock

Las setas alucinógenas o setas mágicas que se pueden encontrar en ciudades como Amsterdam contienen un principio activo llamado psilocibina. La ciencia lleva años sospechando que esa sustancia puede ser la clave en el tratamiento de no pocas enfermedades, pero había un problema: nadie sabe cómo producirla.

Aparte de interferir con nuestro sistema nervioso y hacernos alucinar muy fuerte, diversos estudios médicos apuntaban que la psilocibina era útil para tratar la ansiedad, combatir las adicciones y hasta tratar enfermedades psiquiátricas. Por supuesto, nada de eso era posible sin saber primero cómo se genera el principio activo. Eso es precisamente lo que acaba de lograr un grupo de investigadores que ha publicado el correspondiente estudio en la revista Angewandte Chemie.

El estudio que más se ha acercado a explicar cómo se crean las moléculas de psilocibina data de 1968. En él se barajaba la hipótesis de que la sustancia comenzaba a partir de un aminoácido esencial que ayuda a regular los niveles de serotonina llamado triptófano. El nuevo estudio ha descubierto que la hipótesis de 1968 acertaba en eso, pero equivocaba el orden correcto en el que se produce la sustancia.

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Para averiguar este orden correcto, los investigadores han secuenciado el genoma de dos de las especies de hongo alucinógeno más comunes: el Psilocybe cubensis y el Psilocybe cyanescens. Ello ha permitido localizar los genes responsables de producir las enzimas necesarias para sintetizar la psilocibina. Después, han introducido esos genes en bacterias E.Coli y han comprobado como estas comenzaban a producir la sustancia. ¡Bingo!

Psilocybe mexicana, el hongo del que se aisló por primera vez la psilocibina. Foto: Wikipedia

La receta de la psilocibina comienza, efectivamente, con una molécula de triptófano que cuenta con un átomo de hidrógeno y oxígeno extras. Una enzima que los investigadores llaman PSID elimina una molécula de dióxido de carbono del triptófano modificado. Después, una segunda enzima conocida como PsiK sustituye uno de los átomos de oxígeno por una molécula de oxígeno y fósforo.

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Una tercera enzima llamada PSiM termina el proceso sustituyendo dos átomos de hidrógeno por grupos metilo (moléculas formadas por un átomo de carbono y tres de hidrógeno). ¡Voilá! La molécula resultante es psilocibina pura.

Antes de que corras a la farmacia a hacer un remake de Breaking Bad, debes saber que el proceso dista mucho de ser sencillo y que las setas alucinógenas siguen siendo una droga ilegal en muchos países. La buena noticia es que, una vez conocido el proceso químico por el que se crea la sustancia, es posible establecer un proceso de fermentación que la sintetice en laboratorio. De ahí a estudiar mejor sus efectos y preparar fármacos basados en el compuesto solo hay un paso. [Agewandte Chemie via C&EN]