Tormenta en California. AP

Es posible que vivas en una ciudad donde llueve mucho. Su duración podría estar anunciando la llegado de algo más. Si vives en California esa posibilidad se multiplica cada 100 o 200 años. Entonces hablamos de inundaciones de proporciones bíblicas, y todo indica que ahora podría ocurrir una de ellas.

El 26 de junio se anunciaba en muchos medios que la fase más extrema de sequía en California había concluido. Las abundantes lluvias que comenzaron en enero lograron que, por primera vez en tres años, ninguna parte del territorio padezca de una “sequía excepcional” que es el nivel de alarma más alto ante la falta de agua en una zona.

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Pasaron los días y las lluvias comenzaron a mostrar índices de récord, llevando a California a su invierno más húmedo en décadas, con lluvias alcanzando casi un 200% por encima del promedio en algunas partes del territorio, en otras, sobre todo en las zonas afectadas por la sequía, los niveles estaban cayendo hasta un 22% en una sola semana.

Esto es bueno, por supuesto, pero los más viejos del lugar o aquellos que saben un poco de la historia del área de California comenzaron a sentirse intranquilos. Que esto ocurra allí trae recuerdos del pasado, historias donde el agua hizo estragos como pocas veces se había visto.

Varios expertos advierten que lo ocurrido estas fechas podría ser apenas el principio de lo que está por venir. Ellos también hacen referencia a ese expediente histórico que indica que California soporta una serie de inundaciones extremas cada 100 o 200 años.

Los estudios anteriores

Comparativa entre años. The National Drought Mitigation Center

Esta teoría no es nueva. En el 2012 los científicos del US Geological Survey realizaron varias simulaciones para tratar de predecir qué tipo de daño podría causar una gran inundación en California. En su trabajo habían predicho que este tipo aparecería tarde o temprano. No sólo eso, según el modelo estudiado, la próxima gran inundación convertiría el Valle Central en una masa de agua de cientos de kilómetros de largo.

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También predecían que la velocidad del viento en algunos lugares alcanzaría los 125 kilómetros y que el coste de los daños se estimaba en más de 700 mil millones de dólares. Según explican en el informe final:

Los científicos que observan el espesor de las capas de sedimentos recolectadas en alta mar en las áreas de Santa Bárbara y San Francisco han encontrado evidencia geológica de mega tormentas que ocurrieron en los años 212, 440, 603, 1029, 1418 y 1605, todas coincidiendo con eventos climatológicos que fueron sucediendo en otras partes del mundo.

No hay evidencia científica que sugiera que tales tormentas extremas no podrían volver a ocurrir.

En el 2013 varios investigadores de la Universidad de California escribieron un artículo en Scientific American donde venían a decir que existían pistas que nos indicaban lo que podría suceder en breve. Según los investigadores:

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Las evidencias geológicas demuestran que las inundaciones verdaderamente masivas , las causadas sólo por la lluvia, se suelen producir en California cada 200 años, y la más reciente fue en 1861. Han pasado 150 años desde aquel desastre y ahora parece que California podría estar ante otro episodio muy pronto.

De ser así y basándonos en la última vez que los dioses inundaron el estado, estamos ante la posibilidad de que se repita lo que se conoció como la Gran Inundación.

Agua en California

La Gran Inundación. Wikimedia Commons

Conocida como la Gran Inundación de 1862, se trata de la inundación más grande en la historia de Oregon, Nevada y California ocurrida entre los meses de diciembre de 1861 y enero de 1862. Un evento que convirtió el Valle Central en un mar interior y que fue precedida por semanas de lluvias continuas y nieves en las cotas más altas que comenzaron en Oregon en noviembre 1861.

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A estos eventos le siguieron una cantidad récord de lluvia del 9 al 12 de enero, contribuyendo a una inundación que se extendió desde el río Columbia hacia el sur en el oeste de Oregon, y a través de California hasta San Diego. Las inmensas nevadas en las montañas del lejano oeste de Estados Unidos causaron más inundaciones en Idaho, Arizona, Nuevo México y Sonora.

El evento fue coronado por una cálida tormenta intensa que derritió la alta carga de nieve. El derretimiento de la nieve resultante inundó valles, barrió decenas de pueblos, molinos, presas, canales, casas, cercas y todo tipo de animales junto a los campos arruinados. Obviamente, también se cobró la vida de miles de personas y dejó la ciudad de Sacramento sumergida varios metros bajo el agua durante seis meses.

¿Qué posibilidades hay de que ocurra?

Imagen de vapor de agua tomado por GOES 11 de la costa oriental del océano Pacífico mostrando un río atmosférico de grandes proporciones moviéndose hacia la costa de California, diciembre de 2010. WC

La teoría de los 200 años ha tomado como modelo lo ocurrido en la Gran Inundación. Aunque en estos momentos no se encuentra en los niveles críticos de esta “mega inundación”, las señales que han percibidos los investigadores indican que algo grande podría estar a punto de desatarse.

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No son sólo los vientos extremos y las precipitaciones inusualmente altas, gracias a la avalancha de fenómenos naturales conocidos como ríos atmosféricos, también la capa de nieve en la cordillera de Sierra Nevada está un 173% por encima de la media. Actualmente está a niveles nunca vistos desde hace 22 años.

Precisamente, muchos de los científicos le dan validez a la teoría por lo inusual de los ríos atmosféricos y los eventos causados. Cuando hablamos de ellas nos referimos a una estrecha banda de humedad concentrada en la atmósfera, la misma que transporta vapor de agua a lo largo de los límites entre grandes áreas de flujo divergente del aire en superficie. Esto incluye en las zonas frontales asociadas a los ciclones extratropicales que se forman en los océanos.

Estaríamos hablando de algo así como caudales de ríos pero en el cielo, una serie de estrechos pasillos de humedad concentrada suspendidos en la atmósfera y que contienen 15 veces más agua que la cantidad que fluye en un río como el Mississippi.

California desde el cielo estos días. AP

Esta misma semana varios científicos de la NASA publicaron un estudio identificando a los ríos atmosféricos como la causa del 65% de todos los eventos de lluvia y nieve extrema en el oeste de Estados Unidos y del 80% de las grandes inundaciones en California. Pensemos que sólo en este invierno se han dado por lo menos 10 ríos atmosféricos detectados en el estado. Puede que no parezca mucho, pero lo cierto es que el promedio en un año es de cinco como máximo.

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Llegados a este punto los investigadores tratan de verificar sus datos y confirmar en la medida de lo posible si ese ciclo realmente ha llegado. De hecho, el mismo equipo de científicos del US Geological Survey que realizó las simulaciones en el 2011 examinó los últimos 2 mil años de historia geológica en el área para determinar la frecuencia de las inundaciones pasadas.

¿Qué encontraron? Que la serie de tormentas ocurridas en la Gran Inundación de 1861 fue la más larga y severa de la historia de California, pero probablemente no la peor que el estado haya experimentado. Las evidencias geológicas indicaban que varias inundaciones que ocurrieron antes de que llegaran los europeos eran aún más grandes.

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Ni siquiera los científicos saben con exactitud si estamos ante una inundación de proporciones épicas o es una falsa alarma (al menos este año). Lo cierto es que habrá que esperar pero, por si acaso, los investigadores comienzan a deslizar una pregunta que nadie quería hacerse.

Han pasado más de 100 años desde la última vez que el cielo estornudó de esa manera, en el caso de estar en lo cierto, ¿estaría el estado de California preparado para un evento de esta magnitud? [USGS vía ScienceAlert]