De arriba abajo: siglo XIX, siglo XX y siglo XXI. Cada uno de estos puentes que cruzan el fiordo de Forth, en Escocia, se construyó durante un siglo diferente. Conectan Edimburgo con el norte de Gran Bretaña, y tienen una gran importancia estratégica para el Reino Unido. Esta es su historia.

El puente de Forth, o puente ferroviario de Forth, se empezó a construir en 1882 y se inauguró en 1890. Es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 2015 y famoso por su estructura roja de vigas en ménsula. El primer proyecto de un puente ferroviario para conectar el sureste y el noreste de Escocia a través del fiordo de Forth había sido adjudicado a sir Thomas Bouch, pero las obras se detuvieron en 1879, cuando se desplomó otra de sus creaciones, el Tay Bridge. Finalmente fueron sir John Fowler y sir Benjamin Baker (descrito como uno de los ingenieros más destacados del Reino Unido) quienes diseñaron el puente de Forth, de 2,5 kilómetros y con doble vía de tren. Se considera una obra maestra de la ingeniería.

Vista aérea del puente Forth Bridge. Imagen: Andrew Shiva / Wikipedia

El puente Forth Road se empezó a construir en 1958 y se inauguró en 1964. Con 47.000 toneladas de acero y 50.000 kilómetros de cable, fue el mayor puente colgante de Europa de su época y el puente con el vano más largo del Reino Unido durante tres décadas. La autopista que soporta reemplazó a los populares ferries que cruzaban el fiordo Forth (más de un millón y medio de personas usaban el ferry cada año antes de la inauguración del puente). El Forth Road fue cerrado al tráfico el 4 de diciembre de 2015 por el deteriorado estado de su estructura, y fue reabierto el 23 de diciembre para peatones, ciclistas y vehículos, excepto los vehículos pesados.

El puente Forth Road desde South Queensferry. Imagen: Wikimedia Commons

El Queensferry Crossing se encuentra en construcción desde 2011. Su inauguración está proyectada para mayo de 2017. Es un puente atirantado de 2,7 kilómetros que llevará una autopista de dos carriles para cada sentido. Se ideó como reemplazo del puente Forth Road, que tenía una vida útil planificada de 120 años, pero ha perdido hasta un 10% de su resistencia por la corrosión y porque su capacidad fue excedida durante años. La importancia del cruce obligó a iniciar la construcción de un nuevo puente, que fue bautizado por el voto público como Queensferry Crossing.