Imagen: Pixabay

Algunos animales actúan de forma muy parecida a los humanos. En ocasiones pueden reconocer rostros, como los monos (y algunas ovejas), o utilizar herramientas con las que parecen estar mostrando algún tipo de emoción. ¿Qué pasa por su cabeza cuando un compañero muere?

Esta pregunta es el planteamiento de la última pieza de los chicos de sciShow, ¿son los animales capaces de llorar una muerte? La idea no es nada descabellada, de hecho, los investigadores llevan años tratando de descubrir qué hay detrás de las reacciones de las diferentes especies tras la muerte de un semejante.

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Sin embargo, es tremendamente complicado aventurarse a decir qué pasa en realidad y, quizás más difícil, por qué. Aunque actualmente no podemos saber con exactitud cómo entienden la muerte, algunos antropólogos han llegado a una forma muy básica para definir la pena, y con ella tener una base para los estudios: la pena es un cambio de comportamiento en los animales que conocían a los difuntos.

Dicho esto (también sirve para definir el dolor humano), los investigadores tienen una guía útil para tratar de comprender el dolor animal. Los últimos trabajos se están centrando en la búsqueda de cambios conductuales, episodios que muestren cómo afecta una muerte a la rutina diaria, o si parece que a la criatura le ha invadido algo parecido a la angustia.

Hay animales donde parece no existir rastro o signo alguno de dolor. Por ejemplo, los leones suelen comerse a sus compañeros muertos, probablemente para no dejar pasar esas calorías que tienen tan a mano. Esta reacción también se ha visto en algunos tipos de monos. Las abejas y las ratas topo desnuda (o lampiña) viven en colonias densas, y en ambos casos la higiene es una gran preocupación.

Estas especies tienden a alejar rápidamente los cuerpos de los muertos para evitar la exposición a enfermedades. O los cuervos y algunas aves como los arrendajos, ambos familia de los córvidos, los cuales se suelen reunir cerca de los muertos en una extraña danza ruidosa. En ese caso, algunos investigadores sugieren que podrían estar alertando a otros supervivientes para aprender de la posible amenaza.

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Como se puede apreciar, existen tantas respuestas diferentes a la muerte en el reino animal, que es difícil saber qué especies podrían ir más allá del pragmatismo con una experiencia de dolor.

Imagen: Love Nature

Si hubiera que seleccionar algún sospechoso de ello, sin duda debería estar entre los mamíferos. Los elefantes son claros candidatos, animales que han mostrado reacciones fuertes a la muerte de un compañero, mientras hacen caso omiso de otros cuerpos de otros animales. De hecho, al elefante se le ha visto tocar suavemente a otro muerto, e incluso quedarse con él durante días. Sorprendente, ya que hay documentos de casos donde los elefantes han cubierto a sus muertos con restos a su alrededor.

A ellos debemos sumar a los monos, babuinos y delfines, animales capaces de cargar con los bebés muertos durante días, incluso antes de su muerte, cuando están a punto de fallecer. Es más, los delfines han llegado a proteger cadáveres de forma realmente agresiva ante la vista de investigadores.

Los chimpancés en cautividad también han reaccionado a la muerte de un miembro del grupo con el acercamiento, o realizando una serie de sonidos frenéticos que podríamos interpretarse como la angustia.

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Por tanto, muchas veces las formas en que los animales reaccionan a la muerte recuerda a los sentimientos y reacciones humanas, otras no (o no tanto). De ahí que sea tan complicado estudiar las posibles emociones e inteligencia de nuestros amigos no humanos. [sciShow]