Imagen: De Marco et al./Primates

Babuinos, orangutanes, bonobos salvajes, macacos japoneses y Rhesus. Todas estas especies de primates han sido observadas comiendo a sus propios bebés fallecidos. A esta lista hay que añadir al macaco de Togian. Han observado a una madre comiendo a su cría por primera vez.

Lo cierto es que esta práctica que los humanos solemos asociar con el canibalismo es parte de la naturaleza salvaje. Los primates, como los monos y los chimpancés, pueden llegar a ser tremendamente parecidos a los humanos en sus respuestas al mundo que los rodea. De hecho, se han llegado a observar situaciones que podríamos interpretar como un duelo ante la muerte de un miembro.

Imagen: De Marco et al./Primates

En el caso de las mamá primates tras la muerte de una cría, también se ha visto en repetidas ocasiones cómo son capaces de mantener un ritual, un comportamiento que, a la vista humana, podría parecer motivado por el dolor de la pérdida (o quizá la falta de conciencia de la propia muerte del bebé).

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El macaco de Togian (Macaca tonkeana) es una especie de macaco indonesio endémico del archipiélago de las islas Togian y del centro de la isla de Célebes. Se trata de una especie amenazada por la destrucción de su hábitat natural. En estudios anteriores se había demostrado que eran animales que se alimentaban preferentemente de fruta. Ahora y como decíamos, por primera vez se ha visto un acto fuera de lo común. 

Los investigadores se encontraban en el Parco Faunistico di Piano dell’Abatino, un santuario de animales en Italia donde Evalyne había dado a luz a su cría. Sin embargo, esta había muerto cuatro días después de nacer. Durante las 48 horas posteriores Evalyne parecía devastada, gritaba y se miraba continuamente su propio reflejo en la puerta del recinto.

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Pasado ese tiempo, el animal cambió su carácter. Se fijó en el cadáver de su cría, la cogió con sumo cuidado y comenzó a prestarle atención especial a su cabeza y rostro. Según explicaron en su narración los investigadores:

Después de se desecara progresivamente en la primera semana, el cadáver alcanzó una momificación completa en el octavo día. El cráneo se desprendió el día 14.

Durante la segunda semana, Evalyne continuó colocando el cadáver en su vientre, aunque la piel y la carne habían desaparecido del cráneo. Mantuvo el cuerpo con ella y lo llevó en una mano o en su boca, y luego corría para recuperarla si caía. Los otros miembros del grupo no prestaron especial atención a Evalyne, y ninguno intentó tocar el cadáver.

Imagen: De Marco et al./Primates

Llegados al día 19, el equipo observó un hecho inaudito en la especie. Evalyne estaba consumiendo pequeñas partes del cadáver. A los 22 días, el cadáver se había desintegrado por completo, y partes del mismo se dispersaban por todo el recinto, aunque Evalyne siempre llevaba una pieza en su boca o en su mano. A los 25 días, había consumido todo el cadáver dejando un solo hueso.

Como decíamos al comienzo, no es acto inaudito en los primates, aunque sí en esta especie. Como apuntan los investigadores, en este caso puede que la madre, ya en su etapa de canibalismo, haya perdido toda noción o representación clara de lo que fueron esos restos que tenía entre sus manos. [Primates vía ScienceAlert]