Las bromas de golpes y porrazos en el cine son tan viejas que hasta tienen nombre propio: Slapstick. Su definición dice: subgénero de la comedia que se caracteriza por presentar acciones exageradas de violencia física que no derivan en consecuencias reales de dolor. Adivina en qué se diferencia del mundo real.

El Slapstick es tan viejo como el mundo porque su simplicidad es muy efectiva a la hora de hacer reír. Ya lo usaban en la Comedia del Arte italiana, en el Vaudeville y en el teatro de variedades o de títeres. Hollywood lo adoptó con auténtico entusiasmo ya desde la época del cine mudo con genios como Harold Lloyd o Charlie Chaplin. Hoy YouTube está inundado de pobres diablos que se dan las bofetadas más graciosas en los famosos vídeos de caídas y fails.

Lo gracioso del slapstick es que es una violencia exagerada que no provoca daño real, solo hiere en el amor propio de la víctima. Ese principio es el que aplica a toda la saga Home Alone (Solo en casa o Mi pobre angelito en Latinoamérica), pero ¿qué pasa si tratamos de replicar las simpáticas chanzas de Macaulay Culkin en el mundo real? Mark Rober y VSauce han replicado algunas y el resultado no es gracioso, sino más cercano a películas como SAW.

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Para recrear la broma del soplete, por ejemplo, han usado piel real de pollo, una cabeza de maniquí y el correspondiente gorro de lana. Los cálculos ofrecidos por médicos expertos en quemaduras indican que solo hace falta un segundo de exposición al soplete para causar quemaduras de tercer grado. En tres segundos, la piel del cráneo es historia y el fuego llegaría hasta el hueso. Tienes 8 segundos más antes de morir por daño cerebral. En la película pasan alrededor de 10.

Los botes de pintura en la cara son graciosos en la película, pero en la realidad es como si un boxeador profesional te arrea dos puñetazos seguidos o te cocea un caballo en la cara. La posibilidad de sufrir rotura de cráneo es superior al 40%.

En cuanto a que te golpeen el tórax con una barra de hierro para tratar de matar una araña... Los resultados de la prueba con un maniquí de balística que emula los órganos internos son: rotura de siete costillas con heridas perforantes causadas por los propios huesos en los pulmones y el corazón. Muerte segura.

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La broma del pomo de la puerta al rojo sencillamente no es efectiva porque el calor no se transmite del pomo interior al exterior. Solo destrozas la puerta. En definitiva, recordad que las bromas del cine deben quedarse siempre en el cine, donde las ejecutan profesionales de los efectos visuales. [vía Mark Rober]