La niebla era densa esta mañana en el condado de Santa Bárbara, en California. Nada que afectara al último lanzamiento de SpaceX. La NASA necesitaba poner en órbita un satélite Jason-3 para monitorizar los océanos y la empresa de Elon Musk ha aprovechado para intentar un nuevo aterrizaje del Falcon 9.

Tenían una ventana de 30 segundos, pero el lanzamiento ha sido puntual. A las 10:42:18 am, hora local, el Falcon 9 v1.1 despegó desde la base Vandenberg de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. La primera fase del cohete se separó tres minutos después y comenzó su descenso hasta la barcaza robótica en el Pacífico.

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Just Read the Instructions estaba esperando a 200 millas de la costa de California. Es el nombre del barco no tripulado que tienen en el Pacífico, mientras que Of Course I Still Love You es el del Atlántico (un homenaje de Musk a las inteligencias artificiales de la novela El jugador de Iain Banks).

Entonces se hizo el silencio. El webcast en directo tuvo problemas (que los presentadores achacaron al mar embravecido y la distancia hasta la base) y SpaceX tuiteó “esperando estado de la fase uno”. Mientras tanto, la fase dos y Jason-3 seguían su recorrido con normalidad.

Quince minutos después llegaban las malas noticias: Falcon 9 había conseguido llegar a la barcaza, pero tuvo un aterrizaje accidentado por culpa de una pata de apoyo mecánica que cedió. “Por desgracia, no estamos en posición vertical en el barco no tripulado” comentó uno de los ingenieros de SpaceX. Una vez más, el cohete reutilizable había ardido en medio del mar.

Definitivamente es más difícil aterrizar en un barco. Es como un portaaviones vs. tierra: un área mucho más pequeña que se mueve y rotaexplicó Elon Musk minutos después del accidente. “Sin embargo, eso no ha sido lo que ha impedido que ésta fuera buena. La velocidad de aterrizaje era adecuada, pero el cierre de una pata no quedó asegurado así que [el cohete] se volteó después de aterrizarconcluyó el físico.

El cohete quedó a 1,3 metros del centro de la barcaza

Finalmente no se ha cumplido aquello de “a la tercera va la vencida”. El de hoy ha sido, efectivamente, el tercer intento de aterrizar en el mar. En enero de 2015, el aterrizaje fracasó porque al cohete se le había terminado el fluido del sistema hidráulico que controla las aletas para maniobrar. En abril de 2015, la fase 1 del Falcon 9 llegó con demasiada velocidad a la barcaza, cayó de lado y explotó.

A pesar de este nuevo fracaso, la misión principal del lanzamiento, que era colocar el satélite Jason-3 en órbita, ha sido un éxito.

Imágenes: SpaceX

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