Ahora mismo todo el mundo se pregunta lo mismo: ¿Qué es Chromecast? Se trata de un pequeño dispositivo pensado para enganchar al puerto HDMI de cualquier televisor, y reproducir en él, vía WiFi, contenidos desde ordenadores, tabletas y smartphones. En principio el gadget pinta bastante bien, pero tiene sus pros y algún contra, sobre todo al compararlo con el AirPlay de Apple, uno de sus principales competidores.

Si nos fijamos en el tema económico y tamaño, Chromecast gana por goleada. Cuesta solamente 35 euros/dólares y tiene unas dimensiones similares a las de una memoria USB. En contraposición AirPlay requiere tener iPhone o iPad y también un Apple TV que sale por 112 euros.

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De lo anterior se desprende la otra gran ventaja de Chromecast frente a AirPlay: es multiplataforma. Dicho de otra forma, el último está ligado exclusivamente a dispositivos Apple -salvo para escuchar música donde ya hay altavoces compatibles de otras compañías-. Chromecast es compatible con dispositivos iOS, y también con los Android, PCs Windows y Macs.

Por otro lado está la experiencia de usuario. A nivel hardware, Chromecast gana en el sentido de que necesitamos menos cacharros para explotar sus funciones. Y a nivel software podemos decir que “ahí se andan”: ambos proporcionan una experiencia similar en la que lo principal es que los usuarios puedan reproducir contenidos en la TV desde otros dispositivos sin dar mil vueltas.

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¿Qué pasa con los contenidos? Esta es otra de las cuestiones fundamentales y donde Chromecast pincha un poco. De momento el gadget de Google soporta muy pocas aplicaciones, en España de hecho muchas menos que en Reino Unido, por ejemplo. Tampoco permite duplicar pantalla, con lo que reproducir archivos locales y jugar a videojuegos queda descartado. Además no mejora en nada respecto a AirPlay el apartado de música; sólo se puede “trasmitir” a la televisión desde otros dispositivos y no soporta casi ninguna aplicación de música de terceros (Pandora la más destacada, pero no en España). Te quedas con Google Music o YouTube. El aspecto positivo es que puede mostrar una pestaña del navegador Chrome en el televisor lo que nos da acceso a más contenidos.

Sea como fuere y dejando de lado otros pequeños detalles que no están gustando -por ejemplo que necesita de cable de alimentación para funcionar- el futuro de Chromecast promete. Su bajo precio es el mayor aliciente y no podemos olvidarnos que Google ha lanzado SDK para desarrolladores gracias al que seguramente veremos más aplicaciones compatibles y nuevas funciones.