Foto: NASA

El próximo día 14, la Estación Espacial Internacional recibirá un nuevo cargamento. Entre los objetos que viajan a bordo del Falcon 9 de Space X hay dos muestras de una de las bacterias resistentes a los antibióticos más peligrosas: el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina o SARM.

El SARM (MRSA por sus siglas en inglés) puede que no sea muy conocido, pero cada año infecta a 90.000 personas solo en Estados Unidos y mata a más de 20.000. Eso son más víctimas que el SIDA, el Parkinson, los enfisemas pulmonares o las armas de fuego juntas. Por suerte, la NASA no pretende investigar el uso de esta superbacteria con fines armamentísticos, sino precisamente aprender a eliminarla, y para ello necesita ponerla en órbita.

Muestra de Staphylococcus aureus. Foto: Wikipedia.

La idea es realizar cultivos del estafilococo en condiciones de microgravedad con el fin de acelerar su proceso natural de mutaciones. De esta manera, los investigadores podrán adelantarse a la evolución del MRSA y desarrollar fármacos que puedan tratar la infección antes de que aparezca la nueva cepa.

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El proyecto es un poco un tiro a ciegas. Se sabe, por experimentos anteriores, que las bacterias tienden a mutar y a crecer en el espacio de forma análoga a como lo harían sobre la superficie terrestre, pero a un ritmo más acelerado. Esto ocurre porque la microgravedad y la radiación hacen que algunas proteínas relacionadas con el metabolismo se muestren más activas.

Esa es la teoría. En la práctica nunca se ha puesto un patógeno tan peligroso en órbita. Los experimentos se han realizado con microorganismos más inofensivos como la levadura o la bacteria E.Coli. Afortunadamente, el MRSA no es excesivamente contagioso. Su único peligro es que entre en contacto con una herida abierta. La ISS cuenta con medios de sobra para investigar este patógeno sin peligro para la tripulación. Si con ello logran vencer al MRSA definitivamente, habra merecido mucho la pena. [NASA vía Science Alert]