¿Cómo lograr que el cemento que usamos en todas nuestras construcciones sea aún más resistente y encima recortar las emisiones necesarias en su fabricación? La respuesta del MIT a esta pregunta parece un poco de ciencia-ficción: plástico bombardeado con rayos gamma.

La fabricación de cemento es la responsable del 4,5% de todas las emisiones de dióxido de carbono en el planeta. Reducir la cantidad de cemento en la mezcla que usamos como material de construcción tendría un impacto muy beneficioso a la hora de reducir esa cifra. El problema es que no hemos dado con ningún ingrediente lo bastante bueno.

Un equipo del Departamento de Ciencias Nucleares e ingeniería cree haber dado con ese ingrediente milagroso. La base es el plástico reciclado, un material abundante y que además se puede reutilizar a partir de la basura.

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Pero el plástico por sí solo no es suficiente. Añadir plástico normal al cemento debilita su estructura. Sin embargo, se sabe que bombardear este material con rayos gamma modifica su estructura molecular. El equipo del MIT decidió probar suerte e irradió tereftalato de polietileno (el típico plástico de las botellas de refresco) mediante una máquina que usa isótopos de Cobalto-60 para descontaminar alimentos. La ventaja de los rayos gamma es que no es necesaria una central nuclear para generarlos y los materiales irradiados con ellos no tienen ningún rastro de radiación que pueda ser perjudicial.

Tras irradiar el plástico, lo pulverizaron y lo mezclaron con cemento tipo Portland común y corriente. Las pruebas de compresión revelaron que el cemento con plástico irradiado es un 15% más fuerte que el convencional. Los análisis con el microscopio de electrones, rayos-X y microtomografía han revelado que el plástico irradiado cristaliza y crea más conexiones moleculares con el cemento, fortaleciendo la mezcla.

El siguiente paso de los autores de este descubrimiento es probar diferentes proporciones de plástico y diferentes dosis de radiación hasta dar con la ideal en términos de sustituir el cemento y aportar la máxima dureza. [vía MIT Technology News]