La víbora verrugosa o Lachesis muta hace honor a su nombre. No canta. Foto: Wikimedia Commons

¿Cantan las serpientes? Según una arraigada leyenda de algunas zonas de Centroamérica, hay una que sí. Se trata de la víbora verrugosa. Un grupo de expertos en serpientes ha desmontado por completo la leyenda. El supuesto canto de la serpiente en realidad pertenece a una nueva especie de rana.

Durante mucho tiempo los habitantes de las zonas selváticas de Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú hablaban de una serpiente que cantaba en un tono apagado, casi como susurrando. Curiosamente, el nombre del reptil es Serpiente de Cascabel Muda (Lachesis muta) y su nombre ha resultado premonitorio, porque no emite canto alguno. El sonido proviene de dos especies de rana arborícola extremadamente raras: la Tepuihyla tuberculosa y la Tepuihyla shushupe.

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Esta última es una nueva especie que de hecho ha recibido su nombre de la serpiente a la que ha “robado” el canto. (la Serpiente de Cascabel Muda recibe diversos nombres populares como cuaima, pucarara, cascabel pua, matacaballo o shushupe).

Aspecto de la nueva rana descubierta en Centroamérica. Foto: Pablo Venegas

Aunque la víbora verrugosa sea muda después de todo, sigue siendo una de las serpientes más notables del mundo. Ostenta el récord de mayor longitud en una víbora, y es una de las serpientes venenosas más grandes del mundo, solo por debajo de la Cobra Real.

En cuanto a la leyenda, hay algunas especies de cobra que emiten algo parecido a un gruñido cuando se sienten amenazadas. Otros ofidios realizan un ruido con la cloaca (literalmente, se tiran pedos) como señal de advertencia, pero nada tan sofisticado como el canto de las pequeñas ranas Tepuihyla. [vía LiveScience]