El río Brule, en Minnesota, es famoso por un espectacular accidente geográfico llamado la caldera del diablo. Se trata de una sima que se traga la mitad del caudal del río a su paso por un salto de agua. Durante décadas, nadie ha sido capaz de explicar a dónde va todo ese agua.

Diferentes investigadores han tratado de descubrir por dónde sale el agua arrojando pelotas de ping-pong, tinte y hasta rastreadores GPS sin éxito. Todo lo que entra en la sima desaparece sin dejar rastro.

La principal teoría es que el agua se filtra de alguna forma en el subsuelo hasta llegar al lago superior, pero el terreno está compuesto por un tipo de roca que no tiende a formar túneles naturales ni a agrietarse. Sin embargo, esa tiene que ser la explicación según los cálculos de dos hidrólogos del Departamento de Recursos Naturales de Minnesota.

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Los especialistas no se molestaron en arrojar objetos al interior de la sima. Lo que hicieron es medir el caudal del río antes y después del salto de agua donde desaparece la mitad de la corriente. El resultado es de 3,48 metros cúbicos por segundo antes de la cascada, y de 3,42 metros cúbicos por segundo poco después. En otras palabras, el río tiene casi exactamente el mismo caudal pese a que aparentemente una gran parte del mismo desaparece en un agujero en la roca.

La hipótesis de los hidrólogos es que el agua no desemboca en el lago Superior ni va a ningún lado. Lo que hace es retornar al río casi en el mismo punto en el que parece que se la traga la tierra. Lo más probable es que para ello recorra algún tipo de sifón subterráneo que desemboca en el río a pocos metros. El punto de salida de ese sifón nunca se ha encontrado, pero tiene que estar muy cerca a juzgar por la similitud de las mediciones. Con todo, la caldera del diablo seguirá manteniendo ese halo mágico que cada año atrae a miles de excursionistas. [CBS Minnesota vía Mental Floss]