La península de Malasia es una estrecha franja de tierra cubierta de fértiles selvas y el único hábitat de una rara variedad de leopardo negro en peligro de extinción. Hasta ahora, los esfuerzos de los científicos por conservar la especie se habían topado con un problema: no eran capaces de distinguir a un animal de otro.

El leopardo es el felino grande más extendido del mundo, pero los de Malasia tienen una rara variante genética que los hace presumir de un elegante color negro sin manchas como las de los leopardos convencionales. A simple vista, la tonalidad de estos felinos es tan profunda y uniforme que resulta imposible extraer suficientes rasgos como para diferenciar a un leopardo negro de otro.

Sin embargo, el leopardo negro no se llama leopardo por nada. En realidad sí que tiene manchas, y un grupo de investigadores de la Universidad James Cook, en Australia han dado con la manera de mostrarlas.

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En realidad, el truco es simple. Al fotografiar a los animales de noche se dieron cuenta de que las manchas son visibles bajo el espectro de luz infrarroja. Algunas cámaras disponen de flash infrarrojo, pero este solo se activa de noche. Los científicos simplemente han manipulado la cámara para que el flash se active tanto de noche como de día, y después han repartido estas cámaras automáticas por el habitat de la especie.

Las fotos resultantes muestran el intrincado patron de manchas del pelaje, que es diferente en cada animal. La sencilla técnica permite identificar los felinos con un 94% de efectividad, algo que era crucial para determinar con exactitud cómo de grande es la población de estos leopardos amenazados. [Universidad James Cook vía Nature]

Fotos: Eduard Kyslynskyy / Shutterstoc. Rimba / Universidad James Cook

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