La idea de recoger una muestra de un virus gigante que vivió en la Tierra hace 30.000 años y reanimarla no parece muy buena. Los científicos que acaban de hacerlo matizan que el peligro no es ese. El peligro es que el calentamiento global libere otros virus peores.

Siberia es un auténtico catálogo de formas de vida prehistóricas atrapadas en el permafrost que cubre sus llanuras desde hace miles de años. Entre esas formas de vida hay algunos virus llamativos, sobre todo, por su tamaño. Para que un virus se considere gigante, su longitud debe ser superior a 0,5 micrómetros (un micrómetro es la milésima parte de un milímetro). El que acaban de descubrir mide 0,6 micrómetros.

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Sus descubridores lo han bautizado como Mollivirus sibericum. Se trata del cuarto virus prehistórico gigante que aparece en Siberia, y el segundo que encuentra este equipo tras el descubrimiento del Phitovirus Sibericum en 2013 (bajo estas líneas).

Además de ser grandes, también son organismos mucho más complejos. El EM. sibericum, por ejemplo, tiene más de 500 genes. El Pandoravirus, que es el más grane descubierto hasta ahora, tiene 2.500 genes. En comparación, un virus Influenza A que causa la gripe solo tiene 8 genes.

No contentos con encontrarlo, los investigadores lo han reanimado introduciéndolo en una ameba, pero no hay que temer pandemias prehistóricas. Antes de despertarlo, los investigadores siempre se aseguran de que no es un virus capaz de infectar a los seres humanos.

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Por otra parte, reanimarlo es la manera de comprobar su sistema de reproducción y como parasita a las amebas unicelulares que le sirven de huésped. En los resultados de su estudio sobre el Mollivirus sibericum, recién publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, los investigadores alertan de un problema mucho mayor que despertar un virus de las amebas en laboratorio.

El calentamiento global y la industrialización de la tundra siberiana en busca de minerales o petróleo está deshaciendo la capa de terreno helado. Si el proceso continua, no es descabellado que puedan llegar a reanimar virus infecciosos para el ser humano que hace tiempo que se consideran erradicados, como el de la Viruela. [Proceedings of the National Academy of Sciences vía ABC]

Foto de un Phitovirus Sibericum: Mathieu Legendre / PNAS

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