Mikhail Paltsyn posa juntom a un ejemplar disecado de tigre del Caspio. Foto: Wendy O. Osborne / ESF

Oficialmente, el último tigre del Caspio murió en Irán hacia 1959. Desde entonces, y pese a algunos avistamientos no confirmados, la especie se da por extinta. Un equipo de científicos ha trazado un plan para devolver a la vida a este felino, uno de los más grandes del mundo.

Aunque no es tan grande como el tigre siberiano (se han reportado casos de machos de 300 kilos), el tigre del caspio era uno de los felinos más grandes del mundo. Los machos alcanzan los 240 kilos de peso. Un león, en comparación, solo llega a unos 190 kilos).

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El plan no sería posible con otro animal extinto por un motivo: el tigre del Caspio no es una especie completamente independiente, sino una subespecie del tigre siberiano casi idéntica genéticamente a este. Reintroducirla pasa por cruzar los fenotipos adecuados de tigre siberiano hasta obtener una población inicial estable.

Ejemplar de tigre del Caspio en un zoológico en los años 60.

La idea es devolver el animal al que era uno de sus hábitats naturales, el delta del río Ili y la costa del lago Balkhash, en Kazakistán. El estudio tiene en cuenta la presencia humana en esas zonas, que es mínima. Al fin y al cabo, la caza furtiva y la reducción del hábitat fueron las principales causas de su desaparición. En los bosques de Rusia donde vivía hasta se ofrecían recompensas por su piel, ya que era peligroso para el ganado.

Delta del río Ili, en Kazajistán. Foto: Wikipedia

Según Mikhail Paltsyn, conservacionista del Colegio de ciencias ambientales y forestales de la Universidad de Nueva York, bastaría introducir 40 tigres de la especie en esta zona para que la población alcance los 100 individuos para 2050. Parece poco, pero es bastante teniendo en cuenta que solo hay 500 tigres siberianos en libertad hoy en día.

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Antes de eso hay otra tarea por delante, que es estabilizar las poblaciones de cerdos salvajes y pequeños antílopes que eran la presa habitual del tigre del Caspio. Solo recuperar las poblaciones de estos animales en la región elegida llevará alrededor de una década. [Universidad de Nueva York vía Business Indiser]