Imagen conceptual de Juno en Júpiter (Imagen: NASA/JPL-Caltech)

Después de cinco años y 716 millones de kilómetros, la sonda Juno llega a Júpiter para comenzar un estudio científico sin precedentes sobre el descomunal planeta. Tan grande, que ayudó a dar forma a nuestro Sistema Solar cuando este aún se encontraba naciendo.

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Además de realizar ciencia como pocas veces antes, Juno es en sí una máquina increíble, construida para orbitar en un entorno tan hostil que cuesta imaginarlo. Aquí van cinco cosas que debes conocer sobre una de las misiones espaciales más ambiciosas jamás construidas.

Ha roto varios récords de velocidad

Desde hace varias semanas, la gravedad de Júpiter ha ido atrayendo a Juno de manera gradual, acelerando la sonda hasta niveles absurdos. Tras llegar al planeta, Juno se ha convertido en uno de los objetos más rápidos fabricados por el hombre, con una velocidad de aproximadamente 260.000 kilómetros por hora con respecto a la Tierra. Eso es la velocidad de un transbordador multiplicada por 10.

Juno salió del planeta a bordo de un cohete Atlas V de Cabo Cañaveral el 5 de agosto de 2011 (Imagen: Scott Andrews/NASA)

Después de haber entrado en órbita, Juno redujo su velocidad a “solo” 210.000 kilómetros por hora, en convirtiéndose la nave humana que más rápido ha entrado en órbita en la historia. ¿La razón de esa velocidad desmesurada? Conseguir que se acerque lo máximo posible a las nubes gaseosas en la parte superior de la atmósfera de Júpiter lo antes posible.

Es un refugio nuclear

Cuesta imaginar un lugar menos indicado para manejar electrónica sensible que en el “jardín” cósmico de Júpiter. El campo magnético del gigante gaseoso está absorbiendo constantemente partículas cargadas provenientes del viento solar, envolviendo el planeta en “cinturones de radiación” millones de veces más intensos que lo que puede experimentarse en la Tierra.

Técnicos instalan la cápsula de titanio antirradiación el 19 de mayo de 2010 (Imagen: NASA/JPL-Caltech/LMSS

Para proteger el instrumental de Juno, la nave ha sido equipada con una bóveda de protección única en su especie. Una caja de titanio de 180 kilogramos que tiene, aproximadamente, el tamaño del maletero de un SUV y que reduce la radiación unas 800 veces. “La bóveda anti-radiación ha supuesto una solución muy efectiva en relación coste beneficio y creo que será clave en futuras misiones” apunta a Gizmodo Rick Nybakken, project manager de Juno.

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Fuera de la bóveda, el instrumental científico externo está protegido con tántalo, los paneles solares de Juno están protegidos con una cobertura especial antiradiación. El problema es que incluso con toda esta protección, la nave sufrirá el efecto de la radiación conforme pase el tiempo. Cuando acabe la misión, en 2018, habrá recibido el equivalente a 100 millones de escáner rayos X en un hospital.

Los problemas de cobertura son realmente terribles

¿Te frustras cuando apenas le llega cobertura a tu smartphone? La NASA pone esos problemas del primer mundo en perspectiva. Cuando Juno “llame” a casa para informar que su inserción orbital se efectuó según lo planeado, la señal que llegue a la Tierra será aproximadamente mil millones de veces más débil de lo que es necesario para una llamada de teléfono convencional.

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Cuando entre en órbita Juno tratará de protegerse lo máximo posible, y eso requiere apuntar en la dirección contraria a donde está la Tierra” dice Sonny Giroux, del programa Deep Space Network “Eso significa que la señal durante la inserción orbital es mucho más débil de la que teníamos por ejemplo con la New Horizons”.

La antena de 70 metros en el Goldstone Deep Space Communications Complex es una de las varias que escucharán las señales de la misión Juno (Imagen: NASA/JPL-Caltech)

Dos estaciones de la Deep Space Network, una en Goldstone (California) y otra en Canberra (Australia), estarán escuchando la señal de Juno. Para ello, necesitarán disponible sus antenas de modo que maximicen el alcance y la potencia, enfocándose en el punto exacto de Juno con precisión milimétrica. “Básicamente es parecido a hacer un hoyo en uno de golf desde California a la otra punta de EEUU, en Washington DC” comenta Giroux, describiendo la precisión necesaria para recibir la señal de Juno.

Funciona con energías renovables

Juno es la misión solar más ambiciosa jamás concebida, y la que más lejos va a llegar. Está fabricada para funcionar con una luz 25 más tenue de la que hay en la Tierra. Incluso con lo mejor de lo mejor en tecnología solar y eficiencia electrónica, la nave necesita captar mucha luz. Con 20 metros de longitud, los 3 paneles solares contienen aproximadamente 18.000 celdas.

Técnicos llevan a cabo un test de iluminación en uno de los paneles solares de Juno (Imagen: NASA/Jack Pfaller)

Las órbitas de Juno han sido diseñadas de modo que nunca pase por detrás de Júpiter (excepto en su maniobra más arriesgada, la de inserción orbital). “Para esta maniobra necesitaremos girar la nave 90 ángulos y perder contacto con el Sol durante un tiempo, pero hemos medido las baterías necesarias para ello” precisa Nybakeen.

Todos podemos ayudar a Juno a escoger sus objetivos

Tres fotos tomadas con JunoCam tomadas antes del impulso gravitatorio el 9 de octubre de 2013 (Imagen: NASA/JPL-Caltech/MSSS)

La NASA aprendió bastante con la implicación del público general durante la aproximación de New Horizons a Plutón el año pasado, y piensa repetir la maniobra. Para mantener a todo el mundo interesado en los últimos descubrimientos espaciales, ha instalado la JunoCam. Esta cámara “ciudadana” permitirá a los astrónomos aficionados elegir cuál de las tormentas arremolinadas de Júpiter debe fotografiar la JunoCam en las 33 aproximaciones que realizará Juno. Con un campo de visión mucho más amplio que la de la Voyager, JunoCam capturará panorámicas de Júpiter desde altitudes tan bajas como 5000 kilómetros sobre las nubes superficiales. Consulta la web de JunoCam para saber más.


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