Han pasado más de dos siglos desde que alguien cortó por la mitad con una sierra a una persona para posteriormente volver a unirla. Se trata de uno de los trucos de magia más famosos y legendarios de la historia. Uno que a lo largo de los años ha ido evolucionando y mutando en diferentes versiones.

Alguien tuvo que empezar. Una persona tuvo que tener un momento de lucidez y decir: “ya lo tengo, voy a cortar a una persona por la mitad delante del público”. Incluso hoy, si no sabes la técnica que hay detrás, lo cierto es que asombra la simplicidad con la que parece que efectivamente una persona queda dividida en dos o más piezas.

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Esta fue su pequeña historia.

Una persona, en dos (o más) piezas

Selbit en 1937. Wikimedia Commons

Aunque es verdad que existe controversia acerca del origen del truco, muchos libros de ilusión dan por válido la historia de un mago llamado Torrini. De ser así, el mago presentó por primera este truco de ilusión al Papa Pío VII en el año 1809. Sin embargo, es más probable que la historia sea pura ficción cuyas raíces se encuentran en los escritos del famoso mago francés Jean Robert-Houdin.

En sus memorias escritas en 1858, Robert-Houdin describió una ilusión donde una persona era aparentemente dividida por un mago llamado Torrini. Más tarde el inventor e historiador de la magia moderna, el señor Jim Steinmeyer, afirmaba haber llegado a la conclusión de que probablemente no existía el tal Torrini y que aquella historia era simplemente una forma con la que Robert Houdin jugó con la idea de la ilusión.

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El truco y su patente llegó incluso a un juicio en el año 1922. Entonces se dijo que la ilusión podría remontarse al Egipto antiguo. ¿De verdad podemos imaginarnos a los egipcios con este truco de magia? Quizás es ir demasiado lejos. Así que donde quiera que haya empezado la loca idea de cortar a una persona por la mitad, hasta la década de los 20 del siglo XX se trataba de un efecto más que de una aplicación práctica de un método de magia.

Una vez que llegó el siglo XX si existe más consenso. Entonces se acepta que la primera vez que alguien llevó a cabo la ilusión fue en 1921 a manos del mago británico P.T. Selbit durante una actuación en el teatro Finsbury Park Empire de Londres. De hecho, Selbit había realizado anteriormente la ilusión. Fue en diciembre de 1920 ante una audiencia selecta de promotores y agentes teatrales en el St. George’s Hall de Londres. En aquella ocasión el mago trataba de persuadir a uno de los agentes para llevar a cabo su actuación ante el gran público.

Versión de Goldin. Wikimedia Commons

Se sabe también (y de aquí viene el nombre) que Selbit calificó el truco con el nombre de Sawing Through A Woman, y que era significativamente diferente de lo que el público moderno esperaría.

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En cuanto al truco en sí, los libros de la época narran que la asistente de Selbit se quedaba encerrada dentro de una caja de madera cerrada y desde la que no podía ser vista. La impresión de que no podía evadir la sierra fue creada por el espacio confinado en la caja y por las cuerdas atadas a sus manos, pies y cuello, las cuales fueron sostenidas a través de la ilusión.

¿Y quién fue esa primera mujer en ser cortada por la mitad? Este punto ha recibido mucha menos publicidad que la cuestión del mago que llevó a cabo por primera vez el truco. Según Steinmeyer, la mujer “cortada” por Selbit en 1920 fue Jan Glenrose, quién más tarde se convirtió en socia del mago Fred Culpitt. En cuanto a la primera mujer en aparecer ante el gran público cortada (1921), ese honor es de Betty Barker.

Meses después de aquella actuación de Selbit que emocionó tanto al público, el mago Horace Goldin presentó la primera versión que podría parecer familiar para el público moderno. El ayudante de Goldin estaba en una caja de la que sobresalían sus pies, cabeza y manos. Goldin cortó por el centro de la caja insertando unas láminas de metal para cubrir los extremos cortados. Luego empujó las dos mitades y las separó unos centímetros. Este proceso se invirtió y el asistente se liberó totalmente ileso. Goldin desarrolló más adelante una ilusión del truco con un tipo de sierras más modernas y grandes.

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Este fue el origen de uno de los más legendarios trucos de magia de la historia. Tras el éxito de Selbit y Goldin la ilusión se replicó en decenas de magos que trataron de imitarlos con copias o versiones mejoradas.

El truco original y sus versiones

La base del truco es más o menos la misma. Lo que vemos, con variantes, es a una persona que se introduce en una caja y el mago en cuestión es capaz de cortar el cuerpo y separar las cajas. Luego vuelve a unir las cajas y el sujeto sale intacto con todas sus extremidades.

¿Cómo? El truco se apoya en la perspectiva de las cajas con los espectadores y en las formas y huecos falsos del mismo. Las imágenes que acompañamos sirven para hacernos una idea y son ejemplos de variantes que han existido (perspectiva, tabla falsa debajo de la misma caja o incluso la utilización de pies falsos o un tercero para darle mayor veracidad al “corte” con el movimiento de pies).

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Hay muchos trucos que tienen como base la ilusión con diferencias significativas en su efecto básico. En algunas ilusiones solamente se coloca una hoja de cuchilla en el medio de la caja en donde se encuentra el cuerpo del asistente. En otras, además de insertar la cuchilla, la caja es dividida en dos aparentando que el asistente se ha dividido en dos partes. En algunas versiones la caja está completamente cubierta, mientras que en otras la cabeza del asistente, sus manos y pies permanecen a la vista durante la ilusión.

Por tanto, hay infinidad de maneras de realizar la ilusión, aunque no exenta de polémica. En 1921 Horace Goldin fue el primero que trató de prevenir el truco de otros magos a través de la patente número 1.458.575 en la oficina de Estados Unidos. Precisamente fue esta patente la que luego provocó que el truco fuera revelado.

Patente de Goldin

De hecho, la publicación de las “fórmulas mágicas” ha demostrado ser un tema controvertido en muchas ocasiones. Ha involucrado batallas entre aquellos decididos a exponer los trucos y los propios magos, quienes a veces han recurrido a acciones legales para tratar de preservar el secreto.

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Sea como fuere, esperamos que tanto Goldin como Selbit (o incluso Torrini si existió), nos perdonen por contar parte del misterio que se encontraba tras uno de los grandes trucos de ilusionismo de todos los tiempos. Un espectáculo que dejó asombrados a miles de personas durante mucho tiempo. Les dejamos con una versión moderna (y su truco).