¿El agua está caliente o fría? Para saberlo no hace falta que metas el dedo. Basta con que afines tu oído. Sí, el agua caliente suena diferente al agua fría. La razón es pura física y la explica Steve Mould en este interesante vídeo.

Si dejamos caer agua fría en una taza hace un ruido característico. Sin embargo, si hacemos lo propio con agua caliente el sonido es diferente. La explicación a este fenómeno es sencilla.

El agua es un fluido con una viscosidad determinada a temperatura ambiente. Si aumentamos su temperatura, esa viscosidad desciende rápidamente. Es lo mismo que le sucede, por ejemplo, al aceite caliente en una sartén, o a la miel tibia, que se mueven más rápidamente y se aprecian más líquidos a simple vista.

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La viscosidad afecta a cómo salpica el agua al caer dentro de una taza. Esa variación en las salpicaduras es suficiente como para diferenciarlas con los ojos cerrados. De hecho estamos tan acostumbrados que es tan fácil como respirar. [vía Tom Scott]