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Brasil acaba de reconocer oficialmente a la Iglesia Nacional de Hanzo. Entre sus mandamientos está el no decir jamás Hanzo Main, bajo pena de excomunión. ¿Cómo es posible que el impopular arquero de Overwatch haya terminado entre Buda y Yavé? Pues para luchar contra el crimen, claro.

El fundador de la Iglesia Nacional de Hanzo es un joven jugador de Overwatch llamado Mateus Mognon. En un post publicado en Adrenaline, Mognon explica que la primera razón para llevar a la práctica semejante ocurrencia ha sido echarse unas risas con los amigos. Detrás de la gracia, sin embargo, hay un motivo bastante serio: denunciar lo absurdamente fácil que es crear una nueva religión en Brasil.

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Según explica el propio Mognon, para solicitar el registro oficial de un nuevo credo en el país solo necesitas una dirección física, la firma de cinco personas, la de un abogado, un breve conjunto de creencias elaboradas a modo de estatutos, y pagar unas cuantas tasas.

Pero, ¿por qué Hanzo? Parte de la gracia está en que el arquero es uno de los personajes más odiados por la comunidad de Overwatch. “Si puedo registrar una institución religiosa en nombre de uno de los personajes más odiados por los fans del juego de momento, realmente no hay límites a la legislación”, explica Mognon.

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Dicho y hecho. Tras un breve paso por el registro, la Iglesia Nacional de Hanzo ya es una religión oficial. Desde 2010 se han registrado oficialmente 67.951 iglesias en Brasil. La intuición hace sospechar que no es que de repente se haya desatado un fervor religioso en el país. Estar registrado como iglesia otorga a los responsables de la organización no pocas ventajas fiscales.

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Las iglesias en Brasil no pagan el IPTU (Un impuesto sobre bienes raices como terrenos y viviendas), ni impuestos a la propiedad como el que grava la tenencia de vehículos de motor. Los representantes de la iglesia (sea del credo que sea) no pagan impuesto sobre la renta, ni impuestos derivados de la venta de bienes y servicios. La legislación es terreno abonado para todo tipo de caraduras y delincuentes que buscan blanquear dinero de sus actividades criminales.

El ministerio de hacienda brasileño contempla penas de hasta 15 años de cárcel para los casos más graves de evasión fiscal, pero lo cierto es que las inspecciones a los templos de las más de 190.000 iglesias registradas en el país son más bien escasas. Como dice el propio Mognon: “Hanzo es mi pastor. Flechas no me faltan.” [Adrenaline vía GameTyrant]