Wallis y la tripulación en Haití. Wikimedia Commons

Nada podía acabar con el HMS Dolphin de la armada británica. La fragata sirvió en la Guerra de los Siete Años, tomó parte en la batalla de Menorca, descubrió cientos de islas paradisíacas y fue el primer barco en circunnavegar la Tierra dos veces. Sin embargo, el sexo estuvo a punto de tirarlo todo por la borda.

El barco que dio la vuelta al mundo (dos veces)

Desde su nacimiento en 1745, el HMS Dolphin ya estaba destinado a grandes logros. Para su construcción y con el fin de reducir la incidencia más que probable de la temida plaga de carcoma que se dio en la época, el casco fue cubierto de placas de cobre antes de su primer viaje en 1764. Por tanto, debía ser indestructible.

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Poco después, esta fragata de leyenda se armaba con hasta 24 cañones y se convertía en buque de guerra e investigación. El Dolphin partió con el aumento de las hostilidades de la Guerra de los Siete Años, un conflicto que se estaba extendiendo por Europa. En mayo de 1756, Gran Bretaña declaraba la guerra a Francia. La fragata acudió al conflicto y estuvo presente en la Batalla de Menorca bajo el mandato del almirante John Byng.

Tras la salida exitosa de la guerra, Gran Bretaña centró su atención hacia la consolidación de su economía y la forma de continuar expandiendo su comercio e influencias a expensas de las otras potencias europeas rivales. Al mismo tiempo, el Océano Pacífico se convertía en el tesoro a explorar por muchos buques europeos, un interés que nació de su posible uso como ruta alternativa para llegar a las Indias Orientales, potenciado por las teorías que sugerían que existía una gran masa continental (Terra Australis Incognita) en las latitudes sureñas para “contrarrestar” las masas terrestres del hemisferio norte.

Samuel Wallis. Wikimedia Commons

Así fue como se formó una expedición con la idea de investigar y establecer una base en el Atlántico Sur desde la que Gran Bretaña podría vigilar los viajes hacia el Pacífico. Otro objetivo era explorar, en líneas generales, las tierras desconocidas que luego podían ser explotadas por la Corona y llegar al Lejano Oriente si era necesario. El Dolphin fue seleccionado como buque para este viaje, y la fragata debía estar acompañada por el HMS Tamar.

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Entre junio de 1764 y mayo de 1766, el HMS Dolphin completó la circunnavegación del globo bajo el mando de John Byron. Fue la primera en menos de 2 años, y durante la ruta se tomó posesión de las Islas Malvinas en nombre de Gran Bretaña.

Poco después, la fragata circunnavegó el mundo por segunda vez, esta vez bajo el mando de Samuel Wallis. De este viaje salió el libro que George Robertson escribió bajo el título de The discovery of Tahití a journal of the second voyage of H.M.S.

Y es justamente en este punto del relato, donde ocurrió un hecho tan insólito como histórico. El buque que había pasado por guerras, el mismo que había hecho historia navegando varias veces por el globo y descubriendo islas y nuevos mundos, estaba a punto de hundirse. Su famosa estructura de cobre no iba a poder aguantar mucho más las embestidas de la lujuria de los soldados.

Tahití, el Dolphin y el exceso de sexo

Representación de las hostilidades entre tahitianos y el Dolphins a su llegada. Wikimedia Commons

La fragata había anclado en la península de Tahití el 18 de junio de 1767. El 23 de junio y buscando un mejor anclaje, se pasaron a la bahía Matavai. Tahiti es la más grande de las llamadas Islas de la Sociedad, un archipiélago situado en la Polinesia Francesa en el Océano Pacífico Sur, un pedazo de tierra alta, compuesta principalmente por dos antiguos conos volcánicos conectados por un istmo.

Se podría decir que en 1767, Tahití fue la primera isla significativa en el Pacífico en ser “descubierta” por los europeos, al menos desde que el explorador holandés Abel Tasman llegó a Nueva Zelanda en 1642. Hoy, más de 200 años de dominación colonial después, han acabado “robando” a los tahitianos gran parte de su cultura tradicional, sobre todo una vez que comenzaron a darse las primeras relaciones con europeos y adoptaron muchos de los aspectos de la cultura británica y francesa.

Actualmente, la mayoría de los tahitianos hablan francés, así como su propia identidad polinesia, además de aceptar elementos de la cultura francesa. Sin embargo y volviendo al pasado, los tahitianos tuvieron su primer encuentro con los europeos cuando el explorador británico Samuel Wallis llegó a la isla el 18 de junio de 1767 a bordo del HMS Dolphins.

Wallis y los marineros son recibidos por los tahitianos. Wikimedia Commons

Los tahitianos reconocieron rápidamente que los utensilios que los europeos traían con ellos podían convertirse en cinceles y herramientas de corte muy superiores a cualquiera de los artículos de piedra o concha que habían utilizado durante siglos. No sólo eso, cuando vieron por primera vez el imponente Dolphin a lo lejos, la fragata les impresionó sobremanera, el revestimiento de hierro era algo que se escapaba a su comprensión.

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En pocos días, de la hostilidad, el miedo al intruso y la calma tensa, se pasó a una cordialidad extrema. Aunque la cultura tradicional en Tahití no tenía por norma las relaciones sexuales extramatrimoniales, a las 48 horas de la llegada de Wallis, los maridos y padres tahitianos no lo dudaron: estaban alentando a esposas e hijas a nadar hasta el Dolphin… para ofrecerse a tener sexo con los marineros a cambio de hierro.

Además, la práctica se extendió en el tiempo incluso con la llegada del siguiente explorador francés, Innis-Antoine Bougainville, unos meses más tarde. Conscientes de este tipo de “comercio” del hierro, los exploradores posteriores como el famoso capitán James Cook trajeron consigo provisiones extra de clavos y hierro para intercambiar por agua dulce, pescado, cerdo, verduras o sexo.

Wallis y la tripulación en Tahití. Getty

Y todo a partir del HMS Dolphin. Los marineros estaban desatados en ese primer viaje, en pocos meses “vendieron” todo el hierro que tenían en su poder para dar rienda suelta a la lujuria (a su vuelta a Europa corrieron el rumor de que las tahitianas eran las mujeres más sexualmente liberadas del mundo).

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El verano de 1767 en Tahití terminó con muchos de los miembros de la tripulación del Dolphin viviendo con las mujeres de la península. De hecho, poco antes de tener que partir muchos decidieron quedarse allí. Sin embargo, antes de regresar a Europa, ocurrió una escena de lo más surrealista.

A la fragata le pasaba algo raro. Wallis llevaba varios días notando que el nivel del mar estaba por encima de lo normal. También decía que el Dolphin parecía más “ligero” que cuando llegó a las tierras de la península. Finalmente, el capitán descubría que el HMS, el barco que había pasado por guerras y cientos de viajes alrededor del mundo, estaba perdiendo su coraza por culpa del sexo.

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La entrada de agua en las catacumbas del HMS descubría que en los meses que habían estado anclados en Tahití, los marineros, tras vender todos sus “hierros”, habían comenzado a sacar los clavos y planchas con los que se había construido el barco para prolongar sus encuentros con las mujeres.

Los jefes de la isla se habían dado cuenta de la obsesión de los marineros del Dolphin por el sexo femenino. Al principio, los tahitianos estaban desconcertados de que el HMS no tuviera mujeres a bordo, no entendían cómo pudieron navegar sin ellas. En cualquier caso, el pueblo concluyó que lo que ellos mismos consideraban como relaciones normales dentro de la sociedad, podría ser un medio para obtener hierro, incluso convenciendo a los marineros de que lo sacaran de las mismas “entrañas” del barco.

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Para los marineros, la disponibilidad de sexo como método de pago era considerado un juego o, como decían, “el viejo comercio”. Sin embargo, lo hicieron con tal entusiasmo que llegó a amenazar la integridad de la nave hasta límites insospechados.

Como diría el propio Wallis, unos meses más de pasión desenfrenada, y la leyenda del navío hubiera quedado reducida a cenizas bajo el mar. [Wikipedia, Ships of Discovery and Exploration, Native Peoples of the World: An Encyclopedia of Groups, Cultures, and Contemporary Issues]