Inundaciones en California. AP

En muchas películas de acción vemos como el protagonista cae al agua con su vehículo. Si se trata de Bruce Willis o Chuck Norris es muy posible que salieran ilesos con un simple puñetazo al cristal. En la vida real la situación es algo distinta. Los primeros segundos son claves para salir con vida.

Lo explica Robert May, todo un veterano que lleva 21 años en los equipos de rescate subacuática de la policía de Indiana. May aclara, por si existía alguna duda, que debemos olvidarnos de llamar por teléfono a emergencias, el tiempo apremia.

En estos casos y una vez que el vehículo ha impactado con el agua, debemos movernos muy rápido. Un ejemplo de ello: si estamos en una minivan esta puede llegar a flotar durante 10 minutos antes de hundirse, pero las probabilidades de supervivencia son más altas si eres capaz de salir en los primeros 60 segundos. De hecho, en un estudio de inmersión de la Universidad de Manitoba tres pasajeros fueron capaces de salir con un bebé de mentira a través de una sola ventana (la que estaba al lado del conductor) en apenas 53 segundos.

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Si estamos solos, lo primero de debemos hacer cuando el coche cae al agua es desabrocharnos el cinturón de seguridad, bajar la ventanilla y salir, idealmente y si podemos, sobre el techo del vehículo mientras decidimos el siguiente paso.

Foto: AP

En el caso de que haya niños ellos deben ser los primeros en ser atendidos por razones obvias. En ese caso debemos desatarlos del asiento trasero, agarrarlos fuertemente y empujarlos hacia fuera de la ventanilla. Según May, las ventanas eléctricas de los vehículos deberían seguir funcionando después del impacto con el agua. Sin embargo y en el caso de que no sea así, deberíamos hacernos con una pequeña herramienta que pudiera romper el cristal, por ejemplo el espejo retrovisor que tenemos en el interior.

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Es muy importante no tratar de abrir la puerta, en ese caso el agua inundará el interior en cuestión de segundos y el vehículo se hundirá rápidamente. Otro ejemplo: en un estudio anterior se ha demostrado que un autobús de 65 pasajeros es capaz de hundirse en tan sólo nueve segundos. Por esta razón las inmersiones de vehículos tienen una de las tasas de mortalidad más altas de cualquier tipo de incidente de un solo vehículo motorizado. Sólo en Estados Unidos este tipo de accidentes son responsables de unas 400 muertes al año.

May, quién ha escrito varios libros y guías sobre modos de actuación, ha llegado a lanzarse al agua en un coche para probar protocolos de escape. Gran parte de su carrera ha consistido en recuperar vehículos de los fondos de los ríos, lagos, embalses o carreteras inundadas. En muchos casos con sus ocupantes muertos.

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Un último consejo del experto una vez hayamos conseguido salir del coche y estemos sobre el techo, “averigua si tiene sentido permanecer allí o nadar hacia la tierra seca”. Ahora sí y una vez en tierra firme, es el momento de pedir ayuda. [The New York Times]