Otra semana, otro desastre de imagen pública para United. Esta vez, un conejo gigante murió en un vuelo desde Londres a O’Hare y la aerolínea no estaba segura de lo que pasó. La noticia hace que cualquier dueño de mascota responsable se tome una pausa para preguntarse: ¿cómo puedo proteger mejor a mi mascota cuando tiene que volar en la bodega del avión? ¿Cuáles son las mejores prácticas para asegurarse de que mi mejor amigo va a 1) sobrevivir y 2) estar lo más cómodo posible?

Hablé con la Dra. Ann Hohenhaus, del Centro Médico Animal de la Ciudad de Nueva York, sobre cómo preparar a tu mascota para un viaje más feliz.

Pensarlo dos veces antes de poner a tu mascota en el avión.

La Dra. Hohenhaus explica: “Yo le diría a la familia: ¿Realmente necesita ir la mascota? Si te estás mudando, por supuesto. Pero ¿para un viaje de fin de semana? No hay nadie que vigile a los animales en la bodega, nadie puede llegar hasta ellos. “Es un riesgo que podría valer la pena para una mudanza o un viaje sustancial, pero la Dra. Hohenhaus pide a las familias de sus pacientes que consideren embarcarlo o transportarlo en coche en lugar de llevarlo en la bodega. Hace poco le cambié los planes a un perro de 15 años que iba a volar Palm Beach. Habría sido un vuelo de tres horas, así que seis horas en el transportín; y él necesita levantarse y moverse. Terminaron llevando al perro en coche a Florida.

Empieza a planearlo con tiempo.

Al menos un mes antes, si nunca has volado con tu mascota, dice la Dra. Hohenhaus. “Las regulaciones no son uniformes para todas las aerolíneas, y no son uniformes para cada país. Es una pesadilla”. La veterinaria recomienda, para viajes internacionales, comenzar recopilando información de la página de la USDA sobre viajes con mascotas, y para viajes domésticos, con el sitio web de la aerolínea con la que estés volando. “Y averiguar en qué tipo de avión estás volando, no todos los transportines caben en todos los aviones”. Y hacer las reservas con tiempo; hay límites en el número de animales permitidos en cada vuelo.

Contratar a una empresa de transporte de mascotas. 

Busca a un miembro de IPATA, la Asociación Internacional de Transporte de Animales y Animales, para que te ayuden a hacer el viaje más fácil. Ellos conocen los entresijos de los viajes de mascotas y pueden solucionar por ti un complicado problema logístico.

Toma dos aviones.

“Sabes lo loco que estás cuando viajas: maletas, niños...”. La Dra. Hohenhaus sugiere que envíes a tu mascota con un día de antelación, o con un día de retraso con la ayuda de un amigo o una empresa de transporte de mascotas. Tanto el animal como tú estaréis menos estresados.

Hazle un chequeo.

“Todas las aerolíneas requieren que un veterinario examine a tu mascota antes de viajar, pero cada aerolínea tiene su propio conjunto de reglas sobre cuándo debe ser examinada”, dice la Dra. Hohenhaus. La mayoría de las aerolíneas no permitirán que viajen cachorros o gatitos muy jóvenes, o animales braquicéfalos como los bulldogs o los gatos persas. El veterinario podría no firmar el certificado si el animal es anciano o no tiene buena salud.

No drogues a nadie. 

Podrías pensar que estás siendo amable al darle a tu mascota un tranquilizante, pero “yo digo que no, y Delta y American dicen que no también”, explica la Dra. Hohenhaus. “Un animal sedado no puede responder a una situación estresante”.

Dale una comida normal, en casa.

Las aerolíneas tienen reglas diferentes sobre cuándo alimentar por última vez al animal antes del embarque. La Dra. Hohenhaus dice: “No le des a tu mascota un día entero de comida para luego meterlo en una caja. Es mejor darle una comida normal en casa con tiempo”. Algunas aerolíneas requieren que pongas comida y agua en el exterior de la caja, junto con un plan de alimentación de 24 horas en caso de retrasos inesperados. Una vez más, revisa el sitio web de la aerolínea.

Microchip y bridas.

“United ha salido en las noticias, pero cada año las mascotas se pierden o escapan de sus transportines [en todas las aerolíneas]”, señala la Dra. Hohenhaus. Asegúrate de que el animal pueda ser devuelto gracias al microchip (para viajes internacionales, el requisito es un microchip de 15 dígitos) y refuerza la puerta y las esquinas del transportín con bridas.

Mete una correa y un collar de repuesto en tu equipaje de mano.

“Si de alguna manera pierdes la correa [que está escondida en el transportín] o el animal se sale de su collar, estarás en problemas cuando llegues al destino”. La redundancia aquí es la clave.

Coloca ropa de cama absorbente en el transportín. 

“Si el perro tiene un accidente, el transportín se convertirá en un lago”, señala la Dra. Hohenhaus, que dice haber visto a algunos dueños de mascotas llenar las cajas de material absorbente desmenuzado como el de las jaulas de los hámsters.

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La moraleja es que hay que organizarse con tiempo y leer cada bit de información que ofrecen la USDA y la web de la aerolínea. Si tú estás tranquilo el día del viaje, hay una mayor probabilidad de que tu mascota mantenga la calma también.