Si pretendes sobrevivir con estilo y comodidades en la naturaleza necesitarás mucha cal. Para obtener cal, primero hay que construir un buen horno tradicional, y eso es precisamente lo que enseña Steven Edholm en este vídeo del canal SkillCult.

El carbonato de calcio o cal común es una de las sustancias más versátiles que existen. No solo es la base del cemento o una excelente capa protectora para paredes. También se usa en metalurgia, en la fabricación de vidrio y jabón, o para curtir pieles de animales. Purifica el agua, ayuda a preparar terrenos de siembra, y sirve para tratar diferentes alimentos. Es, en definitiva, uno de esos materiales humildes que ayudaron a que la humanidad se desarrollara en los albores de la civilización y que hoy se sigue usando abundantemente.

Por suerte, obtener carbonato de calcio es mucho más fácil de lo que parece. Es el componente principal de las conchas de moluscos que llegan a la playa o de las rocas calizas. Para purificarla, hay que someterla a altas temperaturas. La manera más sencilla de hacerlo es con un horno fabricado con hierba y barro.

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El resultado son fragmentos de cal pura. Aparte de ser irritante para los ojos o la piel, la cal en esta forma reacciona muy violentamente en contacto con el agua, generando altas temperaturas. Cuando se enfría, la masilla de cal hidratada puede mantenerse así casi por tiempo indefinido. En este otro vídeo más largo se explica el proceso con todo lujo de detalles. [vía SkillCult]