Los frenos antibloqueo son una bendición para conducir a diario, pero ¿qué ocurre en invierno cuando tienes que circular por carreteras llenas de nieve? ¿Realmente es mejor tener ABS? La realidad es que todo depende de la técnica del conductor.

Tim O’Neil es el fundador de una escuela de pilotos de rally que lleva su nombre y revela cuál es el truco para frenar con nieve si nuestros frenos son ABS. La clave es frenar con toda la suavidad de la que seamos capaces.

Advertisement

Advertisement

Activar el ABS previene que las ruedas se bloqueen, pero no hace que el vehículo se detenga antes cuando se trata de superficies tan resbaladizas como la nieve o el hielo.

Este vídeo muestra a la perfección cómo el ABS puede, de hecho, hacer que la frenada sea más larga si lo activamos en lugar de frenar suavemente para que no lo haga. Esto aplica tanto en frenadas rectas como en curvas.

¿Por qué ocurre esto? Primero hay que entender cómo funciona el ABS. David Tracy, de nuestro blog vecino Jalopnik lo explica así:

La idea básica detrás de los sistemas antibloqueo de frenos (ABS) se reduce a la diferencia entre la fricción cinética y la fricción estática. Imagina que estás tratando de empujar una caja pesada por el suelo. Primero lo empujas lo más fuerte que puedes hasta que finalmente se mueve. Mantener la caja en movimiento requiere mucha menos fuerza de la que inicialmente necesitaste para conseguir que comenzara a moverse. Esta es la diferencia entre la fricción estática (fricción entre dos objetos que no se mueven entre sí) y fricción cinética (fricción durante el deslizamiento). La fórmula básica para calcular la fuerza de fricción es:

F = μN

N es la fuerza normal (básicamente cualquier fuerza que empuja un objeto) y mu (μ) es el coeficiente de fricción. Los coeficientes de fricción estática son mayores que los coeficientes de fricción cinética. Cuando pisas el freno del coche, lo que se busca es que el vehículo ruede hasta pararse debido principalmente a la fricción estática (también llamada fricción de rodadura), no por fricción cinética. Esto maximiza la fuerza de fricción y disminuye las distancias de frenado, especialmente en superficies pavimentadas.

Un sistema estándar de frenos antibloqueo utiliza un sistema que mide la velocidad de las cuatro ruedas consistente en una bomba hidráulica, cuatro válvulas (suponiendo que sea una configuración de 4 canales) y un controlador para todo ello. El controlador en el sistema ABS monitoriza la velocidad de cada rueda utilizando los sensores de cada una. Si el controlador ve que una rueda desacelera a una velocidad que no puede corresponderse con la velocidad de desaceleración del vehículo, acciona la válvula hidráulica en la línea de frenado de dicha rueda para reducir la presión de frenado aplicada a esa rueda concreta.

Esto hace que la rueda gire más rápido. Una vez que la rueda está de nuevo a la velocidad adecuada, el sistema utiliza la bomba para reintroducir la presión en esa línea de freno, aplicando ese freno otra vez. Cuando el controlador vuelve a ver una desaceleración rápida, activa la válvula y el ciclo se repite unas 15 veces por segundo.

En definitiva, que el ABS monitoriza las cuatro ruedas para detectar si se bloquean y afloja el freno para que sigan girando a la velocidad adecuada. Sobre asfalto es estupendo. Sobre nieve requiere de cierta sutileza. Como explica el propio O’Neil, cuanto más blando sea el terreno, más blanda debe ser la frenada. Por supuesto, este veterano piloto lo hace de manera completamente natural. Yo tendría que practicarlo muchas veces en un estacionamiento nevado para no acabar estampado contra un árbol.