Es curioso cómo algunos de los dolores más extremos que el ser humano puede experimentar vienen mayoritariamente de la propia naturaleza. Medusas que matan con rozarlas, arañas que provocan delirios y serpientes que paralizan en instantes. Así funcionan y así es como matan sus venenos.

Pez Globo

También es conocido por su nombre en japonés, Fugu. Fugu es una palabra compuesta que alude a la buena suerte, pero pisar uno de ellos, o comerlo, no entra precisamente dentro de la definición de buena fortuna. Un Fugu normal tiene suficiente toxina como para matar a 20 adultos sin despeinarse.

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Se conoce como pez globo porque son capaces de hinchar su cuerpo para defenderse. Tanto en Japón como en otras partes del mundo es considerado una delicia precisamente porque en pequeñas cantidades, el veneno presente en su piel y en sus vísceras provoca una sensación de cosquilleo en la lengua. Se sirve en forma de sushi y en la actualidad todavía mueren varias personas al año porque se prepara de manera errónea y se incluye demasiado veneno en el plato final.

Un plato de Fugu.

El veneno en concreto es la tetradotoxina. La tetradotoxina es un amino, un tipo de sustancia química, que bloquea los canales de sodio presentes en las células musculares, provocando parálisis. La persona que lo ingiere permanece completamente consciente mientras muere de asfixia, porque el músculo diafragma queda inservible. Una solución de hidróxido de sodio al 2% aplicada durante 90 minutos por vía intravenosa parece reducir sus efectos. Si no, normalmente lo que se hace es intentar aplicar respiración asistida hasta que se disipa el efecto, aunque no suele ser muy efectivo.

Rana Dardo

La Rana Dardo, o Rana Punta de Flecha, es relativamente pequeña incluso para una rana, tan sólo unos 5 centímetros. En esos 5 centímetros de colorido cuerpo hay suficiente veneno como para matar 10 humanos adultos. Dos microgramos (traducido: mojar la punta de un alfiler o de una flecha) son más que suficientes para matar a dos elefantes. Casi nada.

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Se llaman así, Dardo, porque su veneno es utilizado por varios indígenas del Amazonas para mojar las flechas de sus cerbatanas. Sobre su piel se encuentra un alcaloide, llamado batracotoxina (un batracio es una rana, de ahí el nombre). Sus efectos son parecidos a los del pez globo: produce una liberación sostenida de la acetilcolina en el sistema neuromuscular de manera que este empieza a contraerse y flexionarse en espasmos. Al final, y cuando afecta al diafragma, la persona afectada muere por asfixia.

También puede provocar una fibrilación cardíaca si afecta al músculo del corazón. El único animal que parece ser inmune al terrible veneno de la rana dardo es, irónicamente, la propia rana. Se ve atacada de igual manera por el veneno, pero las células de sus músculos tienen unos canales de sodio específicos a los que no afecta. Una serpiente, predador de la rana dardo, no muere si come una, aunque sí se ve afectada. La evolución en todo su esplendor.

No hay antídoto.

La cobra real

La toxicidad del veneno de la cobra rey, o cobra real, depende en gran medida de la cantidad que inyecte. Esa variable depende mucho del tipo de mordedura y de la parte del cuerpo afectada. Normalmente es entre 200 y 400 mg de veneno, aunque puede ser mucho más. Si inyecta una gran cantidad, el humano afectado probablemente muera, si no, las neurotoxinas comienzan a provocar rápidamente un dolor terrible, pérdida de visión (lo que contribuye al pánico de la víctima) y sensación de vértigo. Si muere, normalmente es por parálisis del corazón o de los pulmones.

¿Cómo lo consigue? El veneno de la cobra rey está lleno de neurotoxinas cuyos constituyentes son principalmente proteínas, estas interfieren con el sistema nervioso central provocando los síntomas descritos anteriormente. Como curiosidad, en algunas partes de Tailandia beben una mezcla de alcohol y cúrcuma (una planta asiática que también se utiliza como condimento) cuya ingestión prolongada crea una resistencia al veneno de la cobra.

Avispa marina

Considerado por muchos como el animal más venenoso del mundo, es una muestra más del particular circo tóxico de animales que tiene Australia.

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Se le atribuyen unas 6000 muertes desde que comenzaron los registros, a mediados del siglo XX. Su picadura comienza como la de una medusa común, enrojecimiento del área afectada y cierto dolor. Pasado un tiempo, a los 20 minutos, es cuando se inicia lo que se conoce como síndrome irukandji. Sobreviene un dolor tan intenso y tan agudo que normalmente la víctima muere a los 3 minutos, especialmente porque muchas veces todavía sigue en el agua y perece ahogada.

Las toxinas se inyectan a través del piel y provocan que las células de los mismos se vuelvan mucho más porosas y que de ellas se escape el potasio. El potasio liberado produce hipercalemia (un aumento drástico del potasio en la sangre) y como consecuencia suele llegar un paro cardíaco.

No hay antídoto, los pocos que han conseguido librarse lo han hecho aplicando vinagre sobre la herida y siendo traslados rápidamente a un centro médico, normalmente con respiración asistida.

Pulpo de anillos azules

Es un animal pequeño, del tamaño de una pelota de golf, pero tiene bastante veneno como para matar a varias personas. Ese veneno es un cóctel letal de toxinas, entre las que se encuentra la tetradotoxina, la misma que tiene el pez globo. Y, como en ese caso, se encarga de bloquear los canales de sodio en las células musculares, provocando parálisis y que la víctima perezca a los pocos minutos. No hay antídoto.

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Los anillos azules, que le dan el nombre, reciben su particular color de unas bacterias que se alojan en sus glándulas salivales. Son esas bacterias las que se encargan de fabricar la tetradotoxina. Su principal peligro es que la víctima que se roza con sus tentáculos no siente dolor ni molestias hasta pasados unos minutos.

Taipán

Es la serpiente más venenosa del mundo. Su veneno es 20 veces más poderoso que el de una cobra, aunque por suerte existe un antídoto. En algunos lugares de Asia se conoce como “la serpiente de los 7 pasos” (o de los cinco, varía según el sitio), porque es el número de pasos que el folclore dice que se pueden dar antes de caer fulminado por el veneno.

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Ese veneno contiene taicatoxina, una neurotoxina muy poderosa que afecta a la capacidad de coagulación de la sangre. No es un espectáculo agradable. Aunque existe antídoto, si la mordedura no se trata rápidamente la tasa de mortalidad es del 100%.

Pez Piedra

El peligro principal del pez piedra es que se camufla perfectamente con las rocas entre las que se mueve. En las espinas de sus aletas se encuentra un veneno neurotóxico que, aunque puede no ser mortal, provoca serios problemas a las personas que se ven afectadas. Ese veneno contiene citotoxinas (afectan a la célula) y neurotoxinas (afectan al sistema nervioso). La picadura se siente como un dolor que va ascendiendo por todo el miembro afectado hasta llegar a un máximo pasado una hora de la picadura. Si no se trata, produce la muerte por parálisis cardíaca, respiratoria y coma.

Araña Errante

La araña errante es considerada como la más venenosa del mundo. Además, se adapta fácilmente y es relativamente sibilina así que se han dado caso en los que se ha visto transportada lejos de su hábitat natural en barcos de transporte de plátanos por ejemplo y en puertos.

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Su veneno afecta a los músculos de manera similar a la tetradotoxina. Se pierde el control muscular, se pierde la respiración, se sufre de un dolor intenso y o bien se trata o en 12 horas llega la muerte. Como curioso efecto secundario, en algunos hombres provoca una erección muy fuerte (y dolorosa), el priapismo, por lo que se está estudiando su uso para tratar la disfunción eréctil.

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