No tenía asientos ni tren de aterrizaje. Sú único ocupante iba tumbado en el centro, y solo unos esquís para deslizarse impedían que se estrellara cada vez que aterrizaba. Pese a todo, el Flyer I de los hermanos Orville y Wilbur Wright sentó las bases de la aeronáutica actual. Se cumplen 111 años de aquella gesta.

El Flyer I no es el primer ingenio humano en despegar del suelo, pero sus creadores dieron con unas cuantas soluciones que fueron cruciales para los diseños posteriores. La principal era el sistema de viraje basado en el alabeo, o sea, en variar la inclinación de las alas para hacer girar el avión en el eje longitudinal. Hoy esto se realiza mediante alerones, pero en el Flyer 1 se inclinaban las alas manualmente mediante poleas.

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Orville y Wilbur también introdujeron otras innovaciones en la aeronáutica, como la idea de probar sus vehículos mediante un rudimentario túnel de viento, o construyendo prototipos no tripulados más pequeños, el del Flyer I, por ejemplo, pesaba 35 kilos.

Documentos de la patente presentada por los hermanos Wright en 1908

El modelo definitivo era un aeroplano de madera, tela sin ningún tipo de impermeabilización o sellado, y un motor de aluminio de cuatro cilindros y 12 caballos de potencia. El Flyer I medía 12,3 metros de una punta a otra de las alas y 6,4 de la punta a la cola. Su peso total, sin el tripulante, era de 341 kilos.

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El motor movía, mediante una transmisión por cadenas, dos hélices situadas entre las alas, pero el Flyer no tenía la potencia suficiente (ni ruedas) como para despegar por sí mismo. Para hacerlo volar, los hermanos Wright idearon un sistema de propulsión deslizante no muy diferente a una enorme ballesta desde la que “disparaban” el avión.

Si suena peligroso es porque lo era. Los pilotos actuales han confirmado que pilotar semejante engendro era realmente difícil. En su primer vuelo, Orville Wright logró sustentar el Flyer I durante 12 segundos y cubrir una distancia de 36 metros. El récord del día lo estableció su hermanos Wilbur, con un vuelo de 260 metros que duró 59 segundos. Había nacido el primer avión a motor. Si los hermanos Wright hubieran podido ver lo que iniciaron, solo 111 años después, probablemente no se lo creerían. [vía Smithsonian]

De nuevo los Wright con una versión posterior de su Flyer, esta vez en Berlín. Baji estas líneas, una réplica del Flyer I en el Museo Smithsonian de Washington.

Fotos: Wikimedia Commons

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