Grace Choi es la inventora de un sistema que amenaza con poner reinventar el mercado actual de cosméticos. Esta emprendedora ha creado una curiosa modificación que convierte una impresora de chorro de tinta normal en una pequeña fábrica de maquillaje a medida. La joven se propone convertir el sistema en un dispositivo comercial llamado Mink.

Choi partió de una impresora HP Officejet 2100, pero explica que cualquier impresora que permita montar en su interior una bandeja para maquillaje puede valer. En lugar de tinta convencional, Choi ha rellenado los cuatro cartuchos limpios con tintes vegetales comestibles en tonos cyan, magenta, amarillo y negro. Un depósito adicional permite añadir vaselina, pasta de lápiz de labios incoloro, crema, o el polvo que sirve de base al maquillaje convencional.

El mismo software que permite a la impresora combinar colores sobre papel sirve para mezclar los tintes y fabricar maquillaje en cualquier color imaginable. Chou mostró su creación en el evento Techcrunch Disrupt celebrado en Nueva York. La joven ya ha creado una compañía y pretende venden una versión compacta de su impresora de maquillaje (sobre estas líneas) a finales de este mismo año por alrededor de 200 dólares.

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Manipular la impresora en casa para hacerlo nosotros mismos es posible, pero no sencillo. La propia Grace ha explicado el proceso en varios hackatons y en este reciente vídeo. [Mink, vía Techcrunch Disrupt y Business Insider]

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