Si hay algo que caracteriza a The Force Awakens, y lo sabíamos desde antes de ver la película, es la cantidad de efectos prácticos y “reales” que usa el director para dar vida y “alma” (según sus palabras) al film. La última ubicación de la película es extremadamente importante, y se encuentra en Irlanda.

Aviso: si no has visto Star Wars: The Force Awakens a estas alturas lo que encontrarás a continuación son spoilers de la trama. Así que guarda esto para leerlo más tarde, y anda a ver la película. Y que la Fuerza te acompañe.

J.J. Abrams asegura en una entrevista con Discover Ireland que cada uno de los lugares que eligieron para la película tenía que transmitir algo, tenía que hacer sentir al que veía el film que estaba allí, junto a esos personajes que durante décadas ha admirado, o que apenas acaba de conocer y se ha encariñado con ellos.

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Pero ninguna escena es más importante que la final, esos últimos segundos de la película que, sin nada de diálogo, abrieron las puertas a muchas preguntas y mucha intriga entre la conexión que podrían tener dos personajes tan importantes como lo son Rey y Luke Skywalker.

Y la escena se desarrolla en una isla, esa que Rey podría haber visto en sus sueños (como le comenta Kylo Ren durante la película, mientras le lee la mente) y que es visualmente asombrosa. Una pequeña montaña en medio de un océano llena de escalones de piedras que parece sacada de un libro de Tolkien... pero que es real, completamente real.

El nombre de la isla es Skellig Michael y queda en Irlanda.

Según palabras de Abrams y otros miembros del equipo de producción:

“El estándar de nuestra película tenía que ser la realidad, sentirse real. Que cada lugar que mostráramos te hiciera sentir que estás allí.[...] Para la escena final necesitábamos un lugar místico, que nos llevara a otra época, y elegimos Skellig Michael.

La elegimos porque era justo lo que buscamos, un lugar especial, que se relacionaba de cierto modo a la historia, el momento que vive ese personaje que estaría allí [Luke]. Después volamos sobre esta isla y nos dimos cuenta que encaja perfectamente en lo que es nuestro universo de Star Wars”.

Abrams recibió un correo electrónico de parte de uno de los asesores de ubicaciones y escenarios de la película y asegura haber quedado enamorado. Y no es para menos. El lugar tiene muchísima historia, y elevándose unos 218 metros sobre el nivel del mar sirvió de sede a un monasterio durante los siglos VI y VIII D.C., un monasterio... o un templo Jedi, nadie lo sabe.

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Más allá de la escena que vimos en The Force Awakens sabemos que ya han sido grabadas varias escenas allí para Episodio VIII, pero es posible que Lucasfilm nunca pueda regresar a este sitio debido a algunos daños ocasionados a las ruinas después de la grabación. De cualquier forma, es un lugar mágico que calza a la perfección con el universo de Star Wars. [vía Discover Irland / Making Star Wars]

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