El año pasado, un prototipo de Rover tripulado de la NASA apareció misteriosamente en el patio trasero de un vecino de Alabama. Antes de que la agencia pudiera recuperarlo, fue destruido en un desguace. La parte más extraña de esta historia es que nadie sabe cómo llegó allí en primer lugar.

La historia la ha destapado Motherboard tras examinar una serie de documentos requeridos a la NASA al amparo del Acta sobre el derecho a la información. Los documentos cuentan un curioso suceso ocurrido con un vehículo científico que la agencia probó en 1965 y 1966. El rover, del que no existen fotos conocidas, nunca llegó a pisar la Luna, en parte por la cancelación del Programa Apolo, y en parte porque era muy grande y pesado. Medía 6,4 metros de longitud y cada una de sus seis ruedas tenía nada menos que 152 cm de diámetro. Lo más parecido al prototipo es el rover dual que General Motors probó en zonas como Yuma y que se puede apreciar en estas fotos.

El vehículo lo descubrió el año pasado un historiador de la propia NASA que atravesaba casualmente la ciudad de Blountsville, en Alabama. Sin embargo, para cuando la agencia quiso interesarse por el vehículo, este ya se había llevado a un desguace y se había convertido en piezas de recambio.

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No existen datos sobre quién se llevó el rover de los almacenes de la NASA ni por qué. Tan solo se apunta el hecho de que prototipos antiguos como este no suelen estar etiquetados ni se guardan bajo excesiva seguridad.

Sin contar los pequeños vehículos autónomos, en la luna hay actualmente tres rover con los que los astronautas se pasearon en las misiones Apolo 15, 16 y 17. Recuperar estos vehículos supone un gasto innecesario de combustible para el retorno, así que los tres se abandonaron. Un cuarto rover lunar de los fabricados por Boeing se utilizó para piezas de recambio. [Motherboard vía The Verge]

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