Dog. AP

Si tienes perros en casa es probable que muchas veces hayas pensado lo bien que te conocen. Hoy esta frase no sólo es más cierta, esta comprobada a través de un nuevo estudio que arroja unos resultados sorprendentes. Los perros son capaces de interpretar el comportamiento humano para descifrar la información oculta.

Se trata de un trabajo que se ha presentado en la Universidad de Medicina Veterinaria en Viena. Un estudio que ofrece las primeras pruebas de que los animales son capaces de interpretar el comportamiento de sus dueños para luego descubrir lo que hay detrás.

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En realidad y como explican los investigadores, los perros parecen poder leernos de una manera que se acerca a la denominada Teoría de la Mente. Cuando nos referimos a ellas hablamos de una expresión usada en filosofía, psicología y ciencias cognoscitivas para designar la capacidad de atribuir pensamientos e intenciones a otras personas.

Dicho de otra forma, tener una teoría de la mente significa entender que otros tienen sus propias motivaciones y entendimientos y que intuir esas motivaciones y entendimientos significa ser capaz de predecir el comportamiento de los otros. Y ahora, en cierta medida, los perros parecen desarrollar algo similar.

Para ello los investigadores utilizaron el siguiente método. Dos humanos en una habitación con un animal. El “adivino” sale de la habitación mientras que el “informante” pone algo de comida en uno de varios recipientes diferentes. El animal ve que el “informante” está poniendo comida en un recipiente, pero no en qué recipiente. El adivino entonces vuelve a la habitación y cada humano apunta a un contenedor diferente. El animal entonces elige un recipiente y consigue cualquier alimento que se encuentre dentro.

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Básicamente, el animal tiene que ser capaz de mirar a los dos seres humanos y averiguar lo que cada uno de ellos sabe. Es decir, el animal tiene que ser capaz de entender que tienen conocimientos diferentes. Y esto es básicamente lo que se hizo con los perros. Según explica Ludwig Huber, investigador principal:

Para conseguir la comida los perros tienen que saber quién conoce el escondite (informante) y quién no y sólo puede adivinar (el adivino). Los animales deben identificar al informante en el que pueden confiar si tienen que decidir por un recipiente de comida.

¿Qué ocurrió? Que aproximadamente el 70% del tiempo los perros fueron capaces de recoger el recipiente con alimentos, lo que indica que fueron capaces de evaluar las perspectivas de los adivinos y “los informantes” y hacer una selección correcta basada en esa visión.

En el pasado se había llevado a cabo un trabajo similar con investigadores de Nueva Zelanda, pero el grupo de Viena quería validar los hallazgos anteriores (que también sugerían que los perros pueden intuir las perspectivas humanas) añadiendo un giro al experimento.

En este caso añadieron a una tercera persona con dos “informantes” en la habitación. Un informante miraba ligeramente hacia la persona que colocaba el cebo, mientras que el otro parecía estar demasiado lejos. Luego cada uno apuntaba a un recipiente. El perro entonces tenía que discernir qué informante tenía la respuesta correcta. ¿El resultado? Los perros también tuvieron un 70% de éxito en esta nueva variación. Según Huber:

La capacidad de interpretar nuestro comportamiento y anticipar nuestras intenciones, que obviamente se ha desarrollado a través de una combinación de domesticación y experiencia individual, parece haber apoyado la capacidad de adoptar nuestra perspectiva.

Todavía no está claro qué mecanismos cognitivos contribuyen a esta capacidad, pero parece claro que ayuda mucho a que los perros encuentren su camino en nuestro mundo. [Springer vía MotherBoard]