Fotograma de Airplane!

La mayoría sabe lo que hace un controlador aéreo: son los encargados de dirigir el tránsito de los aviones en el espacio aéreo. También, aunque muy por encima, sabemos que son gente muy especial, capaz de lidiar con jornadas de trabajo donde la concentración es esencial. ¿Cómo manejan el estrés?

Los controladores trabajan en el denominado como Centro de control de área. Allí, en la “torre”, es donde tienen esas pantallas que tantas veces hemos visto en las películas. Una labor complicada, ya que deben lidiar con el denso tránsito de los aviones en combinación con variables como los cambios meteorológicos.

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Esta es la clave que define sus atributos como profesionales. No todo el mundo vale para ser controlador aéreo. Deben ser personas con gran percepción y proyección espacial, gente con “sangre fría” que sea capaz de lidiar con el peso o la idea de que no pueden existir días malos.

Sala de control. Wikimedia Commons

Sin embargo, no dejan de ser humanos, y como tal, con días de más o menos estrés. ¿Qué ocurre entonces? ¿Tienen algún truco para convivir con ello? El controlador aéreo Keith Brown, con más de 25 años como profesional, ofrece algunas claves:

En mi caso, el hecho de que muchas vidas podrían estar en riesgo si cometo un error es un factor de estrés positivo. Es una motivación para estar concentrado, para dar siempre lo mejor y estar vigilante. Un controlador aéreo confía en sus habilidades y suele aceptar los desafíos diarios. Obviamente, como en cualquier profesión, hay niveles de estrés.

En situaciones extremas, como emergencias en un vuelo, es el momento de la adrenalina, y no tenemos opción de escapar. Debemos luchar a través de ella, incluso si estamos muy mal. Podemos pedir asistencia, pero incluso así, sabemos que todo depende de nosotros.

En cuanto al estrés crónico con cuestiones como los turnos constantes, las vacaciones y los fines de semana, creo que depende de cada persona y es como en cualquier trabajo.

Sala de control en 1962. Wikimedia Commons

Para el controlador Johan Grauers, al menos en su caso, lo normal es no tener estrés alguno en sus jornadas de trabajo. Según el profesional:

La mayoría de los días no hay estrés. Estamos entrenados a estándares bastante altos, y en general la mayoría de los días son bastante rutinarios. Incluso en altos niveles de tráfico sería extraño, porque lo hacemos todos los días. Yo personalmente no encuentro mi trabajo muy estresante.

Dicho esto, hay días que te pruebas más que otros, tener un día de muy mal tiempo es un buen ejemplo que puede convertir un cambio en algo mucho más difícil de lo normal. Sin embargo, en general tampoco lo encuentro tan estresante. Al acabar un día con mal tiempo podría sentirme algo más cansado, pero nada más.

Torre de control en LaGuardia (New York). Wikimedia Commons

Finalmente, la controladora Donna Valentine va en la misma línea que Grauers:

El Control de Tráfico Aéreo es el 90% aburrimiento y un 10% pánico. Todos tenemos estrés en el trabajo. Pero cuando estás haciendo lo mismo una y otra vez todos los días, el estrés sólo aparece durante circunstancias inusuales.

Un piloto de aviación civil que se pierde, un B757 con un fallo de motor ... el temido “micrófono pegado” durante un vuelo. Estas son todas las situaciones en las que he trabajado. ¿La verdad? La mayor parte del estrés realmente viene en el día a día de trabajar con otros controladores.

De las palabras de los profesionales se desprende que el trabajo de controlador aéreo tiene mucho de rutina, aunque no hay que olvidar que todos han pasado por numerosas pruebas que los capacitan para esos momentos “inusuales” que se refería Valentine. Entonces es cuando aparece la persona capaz de manejar la llegada del estrés. [Quora, Quora, Wikipedia]