Foto: NordVPN

A día de hoy es difícil poner el pie en Internet sin ser el blanco de docenas de herramientas de rastreo y almacenamiento de registros de navegación. Buena parte de la culpa la tiene el hecho de que vender tus datos al mercado publicitario sea un negocio. Sin embargo, hay formas de pasar desapercibido.

Ninguna de las herramientas que citamos a continuación son efectivas al 100%. Es posible que incluso usándolas seas visible a agencias de inteligencia o a los ojos del departamento de IT de tu empresa. No obstante, usarlas permite tener una experiencia de navegación prácticamente invisible a la mayoría de ojos curiosos. ¿Empezamos?

Paso 1: El modo incógnito

Todos los navegadores tienen una función para navegar en modo privado o de incógnito. Funcionan haciendo creer al navegador y a la mayor parte de servicios web que la pestaña que acabas de cerrar nunca ha existido. En otras palabras, ni las páginas que visitas ni las búsquedas que haces en el modo incógnito quedan registradas en el historial en tú navegador. Eso sí, si estás navegando en Chrome y te has registrado con tu cuenta de Google, esas búsquedas pueden quedar registradas en la nube.

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Las cookies y otros sistemas de registro a nivel local también quedan inhabilitados en el modo incógnito, de manera que si visitas un sitio de noticias en este modo y luego cambias al normal, la web no sabrá lo que has estado mirando. De nuevo, la excepción es que estuvieras registrado online en ese sitio.

De todas maneras, el modo incógnito solo hace la navegación anónima a nivel local, o sea, en tu equipo. Tu proveedor de servicios de Internet (ISP) puede seguir viendo tu PC y los sitios que visitas, y también tu empresa (si es un equipo de la oficina) o las agencias de seguridad.

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Regístrate en una página web o servicio online, y navegar de incógnito no te servirá de nada. Esa web y sus socios podrán rastrearte sin problemas. Google, Facebook y otras compañías siguen tus huellas a través de otras páginas, así que un solo registro puede levantar completamente tu anonimato.

El modo incógnito es bueno, en definitiva, si lo que queremos es que nuestra actividad online sea invisible a las otras personas que usan el mismo PC. Para navegar de forma anónima necesitamos herramientas adicionales.

Paso 2: Instalar un VPN

Las redes privadas virtuales o VPN son una de las mejores maneras de permanecer anónimo al navegar. Es particularmente útil cuando entramos a Internet desde una wifi pública porque cifra el tráfico que entra y sale de nuestro equipo.

Lo que los servicios de VPN hacen es crear un túnel cifrado que pasa por sus propios servidores. Esos servidores pueden estar en cualquier lugar del mundo, lo que convierte a los VPN en una buena herramienta para los que quieren ocultar su localización.

La pega de los VPN es que hacen la navegación anónima para todos excepto para la empresa de VPN que te provee el servicio (y para los hackers de las agencias de seguridad). Si combinas VPN con navegación en modo incógnito, es una manera razonablemente buena de permanecer oculto al navegar siempre y cuando no estés registrados en servicios como Google o Facebook.

Lo que hablábamos antes de que eres visible para la empresa que te provee el VPN es la razón por la que hay que ser muy cuidadoso al elegir nuestro proveedor. Es buena idea comprobar si realmente ofrecen anonimato total en páginas como That One Privacy Site o The Best VPN.

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Finalmente, hay que tener en cuenta que tu ISP sigue podiendo ver por dónde navegas si lo haces desde tu domicilio. Puede que no pueda ver los sitios que visitas, pero ve si estás online o no. Determinadas herramientas de tráfico combinadas podrían terminar por dibujar tus visitas si alguien realmente se toma la molestia de hacerlo.

En suma, los VPN ofrecen una capa extra de anonimato y seguridad, pero siempre estarás a expensas de lo que tu proveedor decida hacer con los datos que pasan por sus servidores. Este artículo detalla muy bien los inconvenientes de usar un VPN.

Paso 3: TOR, Tails y el auténtico anonimato

Como decíamos al principio, lograr el anonimato absoluto en Internet es un proceso complicado. Accede desde una wifi pública mediante un VPN y en modo incógnito y estarás en el buen camino, al menos para la mayor parte de ojos curiosos.

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Si realmente necesitas registrarte en un sitio online durante estas sesiones, considera la posibilidad de hacerlo usando credenciales falsas. Esto es más o menos complicado en función del sitio al que quieras acceder (muchos solicitan ya doble verificación), pero añade una capa extra de protección.

Para mejorar aún más tu anonimato, el siguiente paso es usar un navegador como TOR, que viene con varias funciones de VPN integradas para diseminar tu rastro por diferentes partes del mundo. Eso hace que seas más complicado de rastrear para las agencias de seguridad o las herramientas de censura de algunos gobiernos. El precio es un descenso notable en la velocidad de acceso, y aún debes evitar registrarte en servicios online.

Finalmente, puedes optar por navegar desde una máquina virtual o un sistema operativo privado en USB. Aquí no hay muchas opciones, pero Tails OS es una de las más convincentes.

Incluso con este nivel de protección, necesitas ser cuidadoso. Evita usar tarjetas de crédito o débito online, así como usar tu móvil personal, porque hacerlo enviaría tu localización a tu ISP y a servicios como los de Google o Apple.

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Con todas estas precauciones lograrás que sea muy difícil (por no decir casi imposible) que alguien rastree lo que estás haciendo. Por supuesto, hablamos de un nivel en el que casi parece que necesitas evitar las autoridades porque estás siendo buscado por la justicia. En la mayor parte de los casos no hace falta sacrificar tanta usabilidad solo por un poco de anonimato.