A medida que nuestra esperanza de vida crece más y más, se hace más importante averiguar cómo los humanos podemos mantener nuestra capacidad mental a edades avanzadas. Para ello, la ciencia estudia a los denominados superancianos.

El término superanciano (traducido libremente del inglés superager) lo acuñó el neurólogo Marsel Mesulam para referirse a las personas cuya memoria y atención no solo son mejores que las de su media de edad, sino que se parecen a las de una persona de 25 años. Junto a un grupo de investigadores, la doctora Lisa Feldman ha estado estudiando a los superancianos y acaba de publicar un primer estudio que nos ayudará a entender en qué se diferencia este colectivo de la norma. En una entrevista a New York Times, Barret explica:

Nuestro laboratorio ha usado un escáner de resonancia magnética para comparar los cerebros de 17 superancianos con los de otras personas de su misma edad. Hemos tenido éxito al identificar varias regiones del cerebro que diferencian ambos grupos. Estas regiones son más débiles en los ancianos normales y se debe a la atrofia propia de su edad. En los superancianos, sin embargo, esas regiones parecen no estar afectadas por el paso del tiempo y se asemejan a las de personas jóvenes.

¿Qué regiones son esas? La mayor parte de los científicos hubieran apostado a por áreas dedicadas a procesos cognitivos y dedicados al pensamiento, como el cortex prefrontal lateral. Sin embargo, no se trata de esas regiones. Son las zonas denominadas emocionales, como el cortex cingulado o la ínsula anterior.

La neurociencia moderna comienza a entender que las regiones del cerebro que se creían asociadas con las emociones en realidad son centros de comunicación muy importantes que también manejan el lenguaje y el estrés, regulan los órganos internos o incluso coordinan los cinco sentidos en una experiencia unificada del entorno. Al igual que los músculos, si estas regiones no se ejercitan, se degradan. Los investigadores han descubierto que las personas de edad avanzada con estas regiones más gruesas rinden mejor en pruebas de memoria y atención.

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¿Cómo puedes prepararte para ser un superanciano? Todavía no se sabe con seguridad, pero Barrett explica que el secreto podría estar en el trabajo estresante. Los estudios muestran que las áreas que han localizado que necesitan ejercitarse están más activas cuando las personas realizan tareas mentales o físicas muy difíciles.

Y cuando dicen esto, los investigadores no se refieren precisamente a resolver crucigramas o caminar una hora al día. Hablan de realizar una tarea que requiera esfuerzo absoluto. Algo que duela. Cuando realices estas tareas que son un entrenamiento para el cerebro te sentirás “cansado, aturdido y frustrado”. Esas sensaciones son la prueba de que está funcionando.

Aquellos que no pueden soportar la idea de hacer un abdominal deberían considerar empezar un curso completamente fuera de su zona de confort. Los que dejaron de acudir al colegio hace muchos años deberían empezar a pensar en un triatlon en lugar de la hora habitual de gimnasio. Si ya eres increíblemente activo prueba a contratar un entrenador personal que solo hable otro idioma y apréndelo mientras haces ejercicio.

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Hasta que esta línea de investigación esté más completa, tu mejor oportunidad de ser un superanciano parece ser afrontar retos complejos que requieran esfuerzo máximo y mantener esa dinámica el resto de tu vida.