Imágenes: Benjamin Preston / AP

Volar es caro, ya vimos por qué. Entonces, ¿cómo es posible que las aerolíneas de bajo coste nos permitan viajar entre dos países de Europa por precios irrisorios? Un billete low cost puede costar menos de un tercio de lo que vale en una compañía tradicional, y aun así estas empresas obtienen grandes beneficios.

Por ejemplo, los billetes de Ryanair generan unos márgenes del 24% mientras que los de Air France —fundada en 1933— se quedan con poco más del 2%. Bien, todo es posible desde la desregulación de la industria aérea y con un poco de ahorro en combustible, personal y lujos. Además de los turistas que hacen posible las miles de rutas que operan las compañías low cost. Wendoverproductions desglosa todos los motivos:

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Aviones nuevos. Las aeronaves modernas son mucho más eficientes que las de hace unos años. Para las compañías de bajo coste, el precio de los aviones acabará compensándose con el ahorro en combustible, así que de media tienen una flota más joven que las aerolíneas tradicionales.

  • EasyJet: 4 años. JetBlue: 4,7 años. Ryanair: 5 años.
  • KLM: 9,4 años. Air France: 11,5 años. Lufthansa: 12,4 años.

Compras al por mayor. Muchas veces, las aerolíneas de bajo coste hacen pedidos grandes a los fabricantes para obtener un importante descuento. Tras los atentados de las Torres Gemelas en 2001 —que paralizó el crecimiento de la aviación comercial—, Ryanair compró 155 nuevos 737 con una rebaja sustancial por parte de Boeing y los recibió a lo largo de una década. Por su parte, EasyJet tiene encargados 130 nuevos Airbus A320 para los próximos cinco años.

Un solo tipo de avión. Ryanair cuenta con una flota de más de 340 Boeing 737 e EasyJet tiene más de 220 aviones de las familias A319 y A320 de Airbus. Operar con un único modelo de avión les permite ahorrar en formación para los pilotos, los auxiliares de vuelo, los mecánicos y el personal de tierra. El interior de los aviones también está diseñado para ahorrar dinero: los asientos de Ryanair están más juntos para que quepan más pasajeros, no tienen bolsillos para no tener que limpiarlos y no se reclinan para generar menos costes de mantenimiento.

Menos empleados. Los auxiliares de vuelo adoptan múltiples roles en la compañía para ahorrar algunos puestos: mientras unos limpian el avión, otros están en puerta de embarque comprobando billetes. En las aerolíneas tradicionales, los trabajadores están sindicalizados y cuentan con acuerdos salariales que la compañía no puede cambiar. En las aerolíneas low cost se contratan azafatas al inicio de sus carreras y son formadas en poco tiempo (obviando muchos cursos sobre hospitalidad). En cuanto al personal de tierra... bueno, normalmente no encontrarás a nadie de carne y hueso para imprimir tu billete en el aeropuerto; de eso se encargan las máquinas, o tú mismo, en tu casa, con tu impresora.

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Pocos lujos y mucho duty free. En los vuelos low cost, la comida y la bebida casi nunca son gratis: la compañía aprovecha este servicio para ingresar más dinero. Los auxiliares de vuelo también pasan con el carrito de productos libres de impuestos para vender casi cualquier cosa a los pasajeros (Ryanair tiene incluso boletos de lotería). Y a la hora de embarcar, nada de pasarelas lujosas: escaleras en medio de la pista y un autobús para llegar hasta el avión.

Aeropuertos baratos. Entre las tarifas de despegue y aterrizaje, la prestación de servicios como las pasarelas de embarque y un sistema de asignaciones regulado por la oferta y la demanda, los grandes aeropuertos pueden llegar a ser muy caros. Por eso las aerolíneas low cost suelen operar en pequeños aeropuertos alejados del centro de la ciudad, como Londres-Luton o París-Beauvais (que no están ni en Londres ni en París). Muchas veces son las propias aerolíneas de bajo coste las que mantienen vivos esos aeropuertos, así que adquieren un enorme poder de negociación.

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Menos conexiones. Las aerolíneas de bajo coste vuelan de punto a punto, incluso entre ciudades más pequeñas (éstas con menos frecuencia). Muchas ni siquiera permiten las conexiones entre vuelos porque las escalas no hacen más que añadir gastos: el del personal de tierra que tiene que transferir las maletas entre aviones, el de crear un sistema de billetes más complicado y el de devolver el dinero a los pasajeros cuando un retraso hace que pierda su segundo vuelo.

Y sobre todo, volar sin parar. La idea de las low cost es que los aviones no paren de ingresar dinero. Un mismo 737 de Ryanair puede hacerse Copenhague-Bruselas-Praga-Bruselas-Nimes-Bruselas-Treviso-Bruselas en un solo día. Para ello, la aerolínea programa únicamente entre 30 y 45 minutos de parada en tierra antes del siguiente despegue. Esa es la razón por la que surgen tantos retrasos entre vuelos, y también el motivo por el que muchas compañías de bajo coste no permiten que te asignes un asiento: la gente es más puntual cuando los pasajes no están numerados.

[Wendoverproductions]


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