Todas las novelas de fantasía que se precien tienen armas mágicas forjadas en metales exóticos. En el caso de la saga Canción de Hielo y Fuego ese material es el acero valyrio. Por supuesto, el acero valyrio no existe en el mundo real, pero ¿podría replicarse con la tecnología actual?

Según el folclore creado por George R.R. Martin, el acero valyrio es el metal más duro, ligero y afilado que se conoce. Los secretos de su forja se han perdido, pero implicaban hechizos y el fuego de un dragón. Estos dos últimos componentes son imposibles de replicar, pero el especialista en materiales Ryan Consell trata de superar el obstáculo para adentrarse en los misterios del acero valyrio. El resultado es un interesante vídeo de la serie Reaction Videos para la Sociedad Americana de Química.

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Consell comienza explicando que el material más lógico de partida sería el acero real, que es una aleación de hierro y carbono con un porcentaje de este último variable entre el 0,03% y el 2,14%. Sin embargo, la excepcional dureza del acero valyrio hace que sea mejor optar por una aleación aún más resistente. La más indicada podría ser el acero elástico, un tipo de acero templado compuesto de hierro, carbono, silicio y manganeso.

El problema del acero elástico es que no es especialmente resistente al calor, y según los libros de Juego de Tronos, las espadas de acero valyrio resisten mucho mejor el calor que los metales normales. Descartado el acero elástico, el candidato a resistir también altas temperaturas es el acero templado al aire, una combinación que suele llevar carbono, vanadio, níquel, molibdeno, manganeso y cromo. Suena bien, pero el acero templado de esta manera no es especialmente ligero, y el acero valyrio sí.

Un aspecto inusual

Hay otro problema aparte del peso. El texto de Canción de Hielo y Fuego dice que el acero valyrio es un metal de un color muy oscuro, y con unos hermosos patrones curvos en su superficie, como si fueran vetas. En las novelas, los personajes aseguran que ese aspecto se debe a que el metal se dobla sobre sí mismo y se forja una y otra vez.

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Según Consell, sin embargo, ese proceso de doblado y vuelta a forjar no beneficia en nada al material y, de hecho, lo puede volver más quebradizo al introducir elementos contaminantes en cada nuevo doblado. Lo más parecido que hay en el mundo real al acero valyrio es el acero de damasco, que también es oscuro, ligero, resistente y tiene patrones ondulantes en su superficie. Es muy probable que Martin se haya basado muy libremente en este material para crear su acero valyrio. La técnica para producir acero de Damasco también se perdió en la noche de los tiempos. La única pega es que es resistente para los estándares medievales, pero no tan resistente como otros materiales modernos.

Eso nos lleva a la conclusión más que probable, que es que el acero valyrio, en realidad, no sea acero, sino un material diferente. Los candidatos ideales son los compuestos de matriz metálica, aleaciones a nivel molecular que logran combinar metales y cerámica en materiales mucho más resistentes. Un buen candidato sería una mezcla de carburo de silicio y titanio. Eso sí, la fabricación de este tipo de compuestos se sale completamente de la idea de una forja medieval.

Para crear estos compuestos hay que llevar a cabo un proceso térmico de presión llamado sinterización para el que definitivamente se necesita un laboratorio... o quizá un dragón. Si las técnicas de los herreros valyrios incluían sinterización de compuestos de matriz metálica a nivel molecular, no es de extrañar que los habitantes de Westeros se refieran al proceso como "magia". [Reaction Videos vía Washington Post]

Fotos: Valyrian Steel

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