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Si al menos una parte de tu trabajo te resulta terrible, mira el lado positivo: te será mucho más fácil darte cuenta de que quieres renunciar. No obstante, si estás cómodo con tus compañeros de trabajo, cuentas con buenos beneficios, tienes un salario decente y un jefe aceptable, lo más probable es que no será sencillo decidir cuándo dejar tu empleo.

Siempre es una buena idea evaluar tu trayectoria laboral y las opciones que tengas, e incluso si decides que es tiempo de dejar tu empleo, es muy probable que no lo harás de manera inmediata. Decidir si renunciar o no en realidad tiene que ver más con lanzarte a buscar empleo que con ponerlo sobre aviso.

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Si has estado en el mismo puesto por años y ya estás por renunciar, estos son algunos puntos a considerar antes de tomar cualquier decisión:

Piensa a largo plazo

Aunque te sientas feliz en tu puesto actual, renunciar puede seguir siendo una opción una vez que hayas analizado el desarrollo de tu potencial a largo plazo en la compañía. Adrian Granzella Larssen, redactora general de The Muse, recomienda que te preguntes sobre estos aspectos:

  • Desarrollo de habilidades: ¿Qué habilidades estás aprendiendo actualmente? Si no estás aprendiendo nada de momento, ¿lo harás en el futuro? ¿Cómo estas habilidades te ayudarán a crecer en tu carrera?
  • Crecimiento de puesto: ¿Hay posibilidades para crecer en tu puesto? ¿Puedes tener más responsabilidades, mayor influencia y poder de decisión?
  • Salario y beneficios: ¿La compañía y tu jefe invertirán en mantenerte feliz en cuanto a tu salario, incluyendo aumentos y bonificaciones? ¿Cuentas con beneficios inmejorables que son difíciles de encontrar en otro lado?
  • Tu carrera: ¿Tú o tu jefe ven un camino claro para ti dentro de la compañía? ¿Quizás ocupar su puesto o ser trasladado a otra área dentro de la empresa?

Si la mayoría de estos aspectos no tiene un panorama positivo, entonces ya es tiempo de iniciar la búsqueda en otro lado. Haz una lista de las cosas que te gustan de tu actual trabajo; así tendrás una base sólida con la que empezar la búsqueda. Granzella Larssen señala que es fácil deslumbrarse ante un título o un buen salario, pero debes considerar qué otros aspectos te importan de un trabajo que también podrías disfrutar en tu nuevo puesto. Por ejemplo, si tu trabajo actual te brinda un buen equilibrio entre tus labores de oficina y tu vida diaria, o si te da un horario flexible para llegar a casa temprano y jugar con tus hijos, querrás mantener esas características también en tu nuevo trabajo.

Prepárate para salir en buenos términos

Quedar en buenos términos antes de irte te ayudará a conservar las relaciones profesionales que has construido y mejorará tu reputación. Esto es fundamental en las pequeñas industrias o si te cruzas en el camino con tus compañeros de trabajo.

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Una vez que tu renuncia sea oficial, debes estar preparado para entablar distintas conversaciones que surgirán inevitablemente:

  • Por qué estás renunciando: colegas curiosos y tu jefe querrán saber por qué te estás yendo, especialmente si eres feliz en tu puesto. Piensa bien cómo quieres responder a esta pregunta (a veces, una respuesta vaga es la mejor manera de conservar buenas relaciones). Por ejemplo, “estoy buscando nuevos retos” o “en [nombre de la nueva empresa] trabajaré en X, que es un área en la que aquí es imposible estar”.
  • Qué sigue: ten un resumen de una o dos oraciones sobre en qué consiste tu nuevo puesto y dónde estarás trabajando.
  • Una contraoferta: quizás recibas una contraoferta de tu futuro exjefe. Granzella Larssen aconseja que pienses anticipadamente si estarías dispuesto a considerar una oferta y cómo sería esa conversación.

Tu jefe puede pedirte que te quedes por un tiempo mayor a las usuales dos semanas de preaviso, con el fin de encontrar a alguien que pueda ocupar tu puesto y al que puedas entrenar. Sin embargo, como explica la revista New York, el preaviso existe para darte tiempo de culminar tus pendientes en el trabajo, así que no te sientas obligado a darle a la empresa más tiempo del que realmente debes. Por otro lado, debes asegurarte de documentar bien tus proyectos y enviárselos insistentemente a quienes se harán cargo de ellos, de manera que la transición sea lo más fácil posible para tu equipo y tu jefe.

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Granzella Larssen recomienda mantener perfil bajo cuando hables de tu nuevo trabajo:

Sé amable. Ninguno de tus colegas quiere oír acerca de tu reluciente nuevo puesto o tu gran salario. La mejor manera de dejar en buenos términos tu trabajo es agradecer a todos con los que has trabajado por las oportunidades que has tenido y el placer de compartir tiempo con ellos.

También recomienda una nota de despedida en la que figuren tu LinkedIn y tu email personal, para que así puedas mantenerte en contacto con ellos. Estas relaciones pueden ser críticas más adelante en tu carrera, así que de verdad vale la pena mantenerse en contacto.