Cada cierto tiempo aparece en Internet un mensaje de Twitter o un vídeo de YouTube que predicen con total exactitud acontecimientos que sucedieron meses después. Detrás de estos casos no hay magia ni viajes en el tiempo, sino engaños orquestados con elevadas dosis de paciencia y habilidad.

En noviembre de 2016 apareció un vídeo de YouTube atribuido a Anonymous en el que se predecía con todo lujo de detalles la victoria de Donald Trump. El vídeo enlazaba a perfiles en redes sociales como Flickr y archivos en Dropbox con documentos relativos a los votos en cada estado que probaban la conspiración. Todos los documentos e imágenes habían sido subidos meses antes a las elecciones. Cuentas como FIFA Corruption han llegado a predecir resultados de partidos de fútbol y hasta jugadas concretas.

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El matiz de todas esas prediciones es que siempre se hacen virales después de que pase el incidente sobre el que hacen la predicción, nunca antes, lo que ya debería hacer sospechar. La razón es que todas siguen el mismo esquema. Andy Baio describe el funcionamiento de estas estafas con todo lujo de detalles en un excelente artículo de Medium.

Un número limitado de resultados

La clave para que este engaño funcione es que sea un acontecimiento difícil de predecir y con un número limitado de posibles resultados. Tanto las elecciones en Estados Unidos como un partido de la FIFA cumplen ese criterio. En un partido de fútbol o gana un equipo, o gana otro, o empatan, y un penalti solo se puede pitar a favor de un equipo o del otro.

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La esencia del truco es elegir uno de esos acontecimientos meses antes de que tenga lugar y publicar tuits, actualizaciones o vídeos con todos los resultados posibles. YouTube permite publicar vídeos y dejarlos fuera del alcance del público el tiempo que queramos. La API oficial de Twitter también permite escribir tuits sin que la cuenta sea vista por nadie hasta que el usuario la active. Podemos apoyar nuestra conspiración con todas las imágenes o documentos fabricados que queramos. Simplemente debe haber tantas “pruebas” como posibles resultados.

En Facebook, el procedimiento es tan sencillo como escribir una actualización y programarla (icono de calendario) para que quede en el pasado. Nadie se molesta en comprobar que hemos trasteado con la fecha. Solo ven que se hizo antes del acontecimiento. Facebook hasta te pregunta si quieres “recordar” el mensaje a tus amigos.

Después, lo único que hay que hacer es esperar a que el acontecimiento se resuelva, borrar todo lo que sea incorrecto y hacer públicos los resultados que sí aciertan. El sesgo de supervivencia hace que creamos solo los datos que han llegado a nosotros sin preocuparnos de buscar los que han desaparecido en el proceso de selección. Obviamente, una búsqueda con algo de conocimientos revelará que se han borrado decenas de mensajes incorrectos en esa cuenta, pero esto es algo que el usuario medio nunca hace.

¿Por qué alguien podría querer organizar un engaño de semejantes proporciones y que lleva tanto trabajo? Las respuestas son variadas. La mayor parte de las veces es una simple broma. Otras forman parte de campañas orquestadas para crear un clima de desconfianza o desprestigiar la imagen de un político o una institución. Tanto la predicción sobre Trump como las de la cuenta FIFA Corruption van en esta línea. Finalmente están los que buscan simple notoriedad. El estallido de tráfico de una de estas bromas probablemente sea demasiado breve como para sacarle algún provecho económico, pero nunca se sabe.

Lo peor del sesgo se supervivencia es que no solo se utiliza para promocionar una adivinación con fines virales o crear una teoría conspiranoica. Las compañías lo usan todo el tiempo para promocionar solo los datos que les son positivos, sea el resultado de laboratorio de un nuevo fármaco o el éxito de una ronda de financiación. El truco es tan viejo como las ganas del hombre de estafar a sus semejantes. [más información: Medium Mic y PLOS One]

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