En el año 1960 la Biblia era una imagen común en las escuelas públicas de Estados Unidos. Aunque era ilegal obligar a los estudiantes a rezar, la ley no decía nada sobre la lectura y recitación de versículos de la Biblia. Por lo tanto, varios estados estipulaban que la Biblia tenía un lugar en las aulas.

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Sin embargo, una mujer estaba a punto de darle un golpe a las normas. En aquellos tiempos un estudiante podía estar exento de esto si traían una nota de sus padres. Pero para la atea Madalyn Murray O’Hair, una trabajadora social que frecuentemente era malhablada, no era suficiente. El mismo año, Murray demandó al Sistema de Escuelas Públicas de Baltimore, Maryland, donde estaba matriculado su hijo William J. Murray III, porque obligaban a sus estudiantes a participar en lecturas obligatorias de la Biblia. Sería el primer paso de una batalla que duraría casi dos años.

La atea argumentó que la ley violaba los derechos otorgados a ella y a su hijo por la Primera Enmienda de la Constitución del país, que garantiza la libertad de religión y prohíbe que el gobierno establezca una religión oficial o muestre preferencia a una religión.

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“La práctica (de obligar a estudiantes a leer la Biblia en las escuelas) es una amenaza a su libertad de religión debido a que otorga preferencia a la creencia religiosa frente a la no creencia en una religión y expone su libertad de conciencia a la influencia de la mayoría ”, declaró Murray.

La petición de Murray v. Curlett llegó a la Corte Suprema.

El caso ante la corte

La primera etapa de la batalla de Murray tuvo lugar en la corte superior de Baltimore, donde fue desestimada. Para entonces, el caso ya había captado la atención nacional. Después de recibir las noticias de Baltimore, Murray apeló a la Corte Suprema. Ahí, el caso fue unido con otro, School District of Abington Township v. Schempp. Este caso también involucraba a un padre, de Pensilvania, que no estaba de acuerdo con que sus hijos tuvieran que escuchar y leer partes de la Biblia en la escuela pública.

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En 1963, la Corte examinó las leyes de Maryland y Pensilvania. Declaró que los ejercicios e instrucciones religiosas en las escuelas públicas violaban la Constitución. La decisión marcó el final de las lecturas y recitaciones compulsivas en las escuelas públicas de Estados Unidos.

“La mujer más odiada de América”

Murray experimentó la oposición del público en sus intentos de cambiar la ley. Sus hijos fueron amenazados en la escuela y la familia fue acosada varias veces en público. Después de la decisión de 1963, Murray se dedicó a otros proyectos para fomentar la separación de la Iglesia y el Estado..

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Llevó su batalla a las Cortes varias veces más en los años posteriores. Cuestionó la exención fiscal de las Iglesias, por ejemplo, pero perdió el caso. También intentó prohibir que se leyera un versículo de la Biblia en la misión Apollo en el espacio, aunque no tuvo éxito. Aparecía en la televisión, daba discursos y publicaba boletines. Se había convertido en la defensora del ateísmo en Estados Unidos. Con eso, sin embargo, había ofendido a “la mayoría del país”.

Su vida personal estaba más agitada. Su padre, su hermano y hasta su propio hijo (William, el que inspiró el caso) no se llevaban bien con ella. William J. Murray finalmente se convirtió al cristianismo y se ordenó como Pastor. Permanecieron distanciados el resto de sus vidas.

“Mi madre era una persona malvada”, escribió William J. Murray. “No por eliminar la oración de las escuelas de América… no… simplemente era malvada”.

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En 1964, la revista Life publicó un artículo sobre Murray titulado “La mujer más odiada de América”.

Muerte

La muerte de Murray añade aún más intriga a la historia. En 1995, Murray, su hijo y su nieto desaparecieron. Nadie sabía dónde estaban. Unos años después, se reveló que un antiguo trabajador de la Sociedad de Americanos Ateos, junto con un cómplice, habían matado a la familia.

Los efectos del activismo de Murray siguen vigentes hoy en día, aunque su memoria se ha desvanecido con el tiempo. Sin embargo, esta semana, Netflix ha decidido resucitar la historia de Murray 22 años después de su muerte en una película. Si quieres saber más de su historia, puedes ver La mujer más odiada de América en Netflix actualmente. La película está protagonizada por Melissa Leo.