Imagen: Flickr

Imagina que una mujer anciana da a luz a un niño de 60 años. Pensarías que es imposible a menos que fuera Brad Pitt en la película sobre Benjamin Button. Resulta que esta escena ocurrió realmente, aunque lo que dio a luz la mujer ya estaba muerto y calcificado.

La mujer se llamaba Huang Yijun y vivía en China. En 1948, cuando tenía 31 años, Yijun quedó embarazada. Sin embargo, al poco tiempo le descubrieron que era un embarazo ectópico. Se trata de una complicación del embarazo donde el óvulo se desarrolla en tejidos distintos de la pared uterina.

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En el caso de Huang Yijun, y a diferencia de la mayoría de embarazos ectópicos, el óvulo se implantó justo fuera de sus trompas de Falopio, lo que se conoce como embarazo abdominal.

Cuando esto se produce, la naturaleza reproductiva comienza un proceso interno ciertamente extraño. Entonces el embrión se adhiere a los órganos dentro del abdomen, e incluso puede adherirse al hígado, el diafragma, los intestinos o el bazo de la mujer.

Este feto muerto y calcificado pasó en torno a 50 años en el vientre de su madre. Wikimedia C.

Sorprendentemente, un embarazo abdominal no es necesariamente una sentencia de muerte para el bebé en crecimiento, aunque por razones obvias existen riesgos significativos tanto para la madre como para el bebé. De hecho, los pocos que terminan sobreviviendo tienen un 21% de posibilidades de tener defectos de nacimiento (entre otros, por la falta del líquido amniótico).

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Sea como fuere, en el caso de Huang el bebé no sobrevivió. Si el bebé muere cuando es lo suficientemente pequeño, los tejidos generalmente se descomponen y el cuerpo se deshace de él de forma natural. Sin embargo, en el caso de Huangel el bebé era lo suficientemente grande como para que su cuerpo no pudiera deshacerse de él.

Cuando los médicos le recomendaron en 1948 que lo mejor era extirparlo para evitar posibles problemas de salud, Huang no pudo por cuestiones económicas. No se podía permitir el coste de la operación, así que decidió ignorar las palabras de los médicos y seguir adelante con el feto en su interior.

Finalmente y cuando la mujer tenía 92 años, a Huang le pudieron practicar la cirugía que permitió sacar el feto que había convivido más de seis décadas en su cuerpo. Para ser más precisos, lo que sacaron fue lo que se conoce como “bebé de piedra”.

Un caso de litopedia donde el feto permaneció en el abdomen de una mujer durante 55 años. Wikimedia Commons

La historia de esta mujer sirve para explicar una condición extremadamente rara, tanto, que la historia médica ha reportado un pequeño número de casos similares.

Cuando el bebé es demasiado grande para que el cuerpo se deshaga de él, en su lugar se acumulan depósitos de calcio alrededor del tejido muerto, convirtiendo al feto en esa especie de “bebé de piedra”, lo que técnicamente se conoce como “litopedia”. Literalmente, el feto se calcifica mientras todavía está en el cuerpo de la madre para protegerla de la infección del tejido en descomposición.

Las mujeres con esta rara situación médica a menudo no lo saben. De los pocos casos conocidos, el tiempo promedio que llevan cargando al feto es de aproximadamente unos 22 años hasta su descubrimiento.

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Según un artículo de 1996 en la revista de la Royal Society of Medicine, únicamente se han documentado 290 casos de litopedia, el más antiguo el de una mujer francesa de 68 años de edad, Madame Colombe Chatri.

Tras fallecer en 1582 encontraron que llevaba un bebé de piedra completamente desarrollado en su cavidad abdominal. Chatri, cuyo abdomen se dijo que estuvo “hinchado y extremadamente duro a lo largo de su vida”, había cargado con el feto durante 28 años.

Por cierto, las mujeres con litopedia pueden tener más hijos a pesar de la presencia del bebé de piedra. El cuerpo humano es así de asombroso. [Wikipedia, NBC]