Imagen: AP

Con sus árboles y humedales, la carretera elevada de Long Point en Ontario, Canadá, parece un camino sacado de esas películas donde todo es perfecto. A primera vista, nadie sabría que antes este sitio era uno de los lugares en el mundo donde más tortugas morían. ¿Cuál fue el crimen de estos reptiles? Intentaron cruzar la calle.

Con el fin de llegar a su zona de anidación o cuando necesitaban hibernar, las tortugas cruzaban la calle (o intentaban hacerlo). No eran las únicas. A las serpientes también les gustaba el camino, posiblemente porque les atraía la cálida temperatura del asfalto. Como pueden imaginarse, tantos animales en un camino no anuncian un final feliz.

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Al enterarse de que tantas tortugas se estaban muriendo en el camino, los vecinos de Long Point se alarmaron, por lo que decidieron construir una vía para que todos los animales de la zona pudiesen cruzar con seguridad. Sus esfuerzos fueron publicados en un estudio del Wildlife Society Bulletin, donde se determinó que las muertes de tortugas se habían reducido en un 89%, mientras que las muertes de serpientes bajaron en un 28%.

Para realizar el estudio, los autores analizaron los datos de ese camino de los cinco años anteriores al proyecto emprendido por los vecinos. Luego, contrastaron esta información con los datos de los cinco años posteriores. Además, monitorizaron el recorrido de las tortugas con cámaras y otras tecnologías. Los resultados emocionaron enormemente a investigadores, ya que la muerte de una cantidad tan alta de tortugas significaba una gran amenaza para la especie.

“Las características de vida de las tortugas las hace muy susceptibles a la mortalidad”, comenta Chantel Markle, una de las autoras principales del estudio. “Algunas especies tardan mucho para alcanzar la edad de madurez sexual”.

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Empezaron a transformar el área en 2006, primero construyendo vallas con tejido lo suficiente duradero como para aguantar la humedad de la zona y los fuertes vientos. Después, añadieron pequeños túneles con luz debajo del camino.

Markle comentó que las vallas rectas y sin interrupciones fueron las que más ayudaron a disuadir a las tortugas de cruzar la calle. No obstante, hubo lugares en donde no se podía construir una valla, como en los caminos de entrada o las marinas. Sin embargo, en aquellas áreas, se optó por curvar la valla. Esto fue suficiente para que las tortugas pudieran regresar con seguridad.

Cuando se instalaron los túneles, las tortugas empezaron a usarlas inmediatamente. Los investigadores están convencidos de que los métodos utilizados en Long Point podrían ser aplicados en otros sitios en los que exista una alta tasa de mortalidad de tortugas.

[Popular Science]