Si el grafeno logra algún día cumplir todas sus promesas debería producirse una especie de Big Bang tecnológico, o algo. No ocurrirá, muchas son solo eso, promesas, pero los investigadores lo siguen intentando. Lo último: científicos han rociado arañas con una solución de grafeno y nanotubos de carbono. El resultado es una seda super-resistente nunca vista hasta ahora.

El experimento lo ha llevado a cabo Nicola Pugno, del departamento de sólidos y estructura mecánica de la Universidad de Trento, en Italia. Ha publicado los resultados del hallazgo en un informe pero, como adelanta New Scientist, el resultado es tan interesante como de momento inexplicable.

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Pugno decidió rociar 5 arañas de la familia de los fólcidos con una solución de agua y partículas de grafeno de entre 200 y 300 nanómetros (un nanómetro es una mil millonésima parte de un metro). Por otras parte, roció otras 10 arañas de la misma familia con nanotubos de carbono, es decir, estructuras tubulares cuyo diámetro está también en el orden de los nanómetros. ¿Qué ocurrió?

Extrañamente, algunas de las arañas produjeron seda hasta 3,5 veces más fuerte que la seda más resistente conocida, la de la Caerostris darwini o araña de corteza de Darwin, y prácticamente a la par que el material de origen biológico más resistente conocido, el de los dientes de la lapa.

No todas las arañas rociadas con una de las dos soluciones produjeron seda más resistente que la media. La seda de algunas resultó ser de hecho más débil, pero la mayoría produjo seda más resistente. Las fibras más fuertes fueron las de las arañas rociadas con el líquido de nanotubos de carbono, justo por encima de las de grafeno.

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Pugno reconoce a New Scientist que no están seguros sobre cómo es posible que las partículas de grafeno o nanotubos de carbono hayan acabado en la seda. Una posibilidad es que las arañas arrastren materiales en su entorno que acaban en la seda a medida que la tejen, aunque no está 100% confirmado. Sea lo que sea de hecho no les ha sentado bien a las arañas: cuatro de ellas murieron poco después de ser rociadas con la solución.

De momento se trata más bien de un experimento especulativo, algo en lo que tendrán que seguir trabajando para demostrar que realmente vuelve a suceder y no es fruto de la casualidad. Aún así, para ilustrar la resistencia del material, Pugno asegura que una red gigante fabricada con esta seda y con la estructura adecuada podría ser tan fuerte como para sujetar un avión en caída libre. Un experimento fascinante aunque con muchas probabilidades de que ocurre lo mismo que hasta ahora: que acabe contribuyendo al mito del grafeno en lugar de a su ciencia. [vía New Scientist]

Foto: Valentyn Volkov/Shutterstock

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