Imágenes: Clint J. Perry/Queen Mary University London

Las abejas son capaces de realizar ciertos razonamientos y aprender nuevas habilidades, no es ninguna novedad. En un intento de probar los límites de esa capacidad cognitiva, un grupo de científicos les enseñó a jugar al fútbol.

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No hay flores que exijan mover una pelota para obtener una recompensa. Sin embargo, los abejorros de este experimento aprendieron a llevar una pequeña pelota hasta una “portería” para obtener agua azucarada. No era algo instintivo: los abejorros que no habían sido adiestradas no lo hacían.

Los investigadores probaron varias formas de enseñarles a usar la pelota. Primero los pusieron en una superficie muy simple en la que solo había dos cosas —la pelota y un agujero en el centro, a modo de portería— y usaron un títere con forma de abeja para demostrar el mecanismo. Entre 10 y 20 demostraciones bastaron para que los abejorros dominaran la técnica.

Pero los científicos se preguntaron si era el movimiento de la pelota o el títere con forma de abeja lo que hacía el truco. Para comprobarlo, crearon dos versiones más del experimento con tres pelotas. Una con un abejorro real que ya había sido entrenado para resolver el rompecabezas y otra con un imán para manipular la pelota desde debajo de la plataforma. Funcionó mejor el primero, con la demostración en directo. [Motherboard]