Has visto ya las fotos del HTC One A9 y probablemente hayas pensado: ¡Meh! Se parece al iPhone. Por una vez, no te fíes de las fotos. Cuando tengas una oportunidad, vete a probarlo en directo a una tienda y entenderás por qué nos ha parecido uno de los Android más bonitos del año.

Diseño: Sí, se parece al iPhone 6 ¿y qué?

Ha llegado a un punto en el que el tema de los parecidos en los teléfonos ya me aburre tanto que es una batalla que prefiero que libren los fanáticos ortodoxos de cada marca y los bufetes de abogados correspondientes. Los bordes redondeados del HTC One A9 hacen que el terminal se parezca mucho al iPhone 6, quizá exageradamente.

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Siendo justos, no deja de ser una línea coherente con el diseño que ha tenido la serie HTC One. Poniéndonos muy tontos, también podríamos decir que las acanaladuras de antena de los iPhone 6 copiaron la separación de los HTC metálicos en primer lugar.

A nivel de usuario, lo que nos interesa es si el HTC es una mala copia del iPhone, y no lo es en absoluto. La manufactura del smartphone es uno de sus puntos fuertes, con uno de esos acabados que da gusto sostener entre las manos. Toda la parte posterior es de aluminio monobloque suavizado mediante un proceso llamado bead-blasting (arenado). Los bordes, sin embargo, ofrecen un acabado pulido más brillante. Ambas superficies están tan bien hiladas que es difícil darse cuenta.

Donde el iPhone tiene el volumen, el HTC One A9 tiene las ranuras nanoSim y microSD

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El cristal, protegido mediante GorillaGlass 4 es ligeramente curvo en los bordes y engarza con el aluminio sin que prácticamente se note la frontera. El terminal es ligero (143 gramos) y sus 7,26mm de grosor lo hacen muy cómodo de llevar. En cuanto a tamaño, es un poco mayor que el iPhone 6, pero definitivamente más portable que el 6 Plus, con 145,75 x 70,8 mm. El terminal estará disponible en gris oscuro (casi negro si lo comparamos con el Gris Espacial del iPhone), un llamativo rojo metalizado, dorado y plata.

Potencia limitada pero bien aprovechada

En lugar de competir en cifras, HTC parece haber apostado por unas características más discretas (las tenéis todas aquí). La cuestión es que, la sensación de premium que nos transmite el exterior también está en el interior. Android Marshmallow corre maravillosamente bien con tan solo un par de toques de personalización que no resultan nada molestos. Al contrario.

La pantalla AMOLED brilla con luz propia a la hora de causar buena impresión, y todo responde de manera fluida. El sensor de huellas dactilares es una incógnita aún, pero HTC asegura que es reacciona muy rápido. Habrá que ver.

El sonido baja un poco de nivel, al menos en lo que respecta a altavoces. En lugar de dos solo encontramos uno en la parte inferior que no suena tan bien como anteriores modelos de la serie M. Para compensar, HTC ha integrado un chip de escalado de audio a 24 bits y 192Khz con sistemas DSP y DAC. Pinta bien a la hora de escuchar música con auriculares, pero es todo lo que podemos decir sin probar más a fondo.

Sorpresa en la cámara

Colores naturales y buen procesado de imagen. ¡Bien!

Con 13 megapíxeles y el resto de especificaciones en la media, no me esperaba nada espectacular de la cámara. Sin embargo, me ha sorprendido muy gratamente. Para empezar, los colores son muy naturales. Para continuar, tanto el enfoque como la obturación son rapidísimos.

Incluso con el zoom a tope, la nitidez es muy buena y no se advierte trepidación.

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Finalmente, el estabilizador de imagen hace un buen trabajo incluso con el zoom a tope. La cámara graba en RAW, y dispone de un sistema de mejora que, básicamente, aplica una especie de filtro HDR para mejorar los tonos y la luz en zonas de sombra. No puedo decir que me impresionara mucho, pero la sensación que me ha dejado la cámara es muy buena. Hay que probarla más.

El precio, la gran incógnita

En Estados Unidos, el HTC One A9 se ha anunciado por 399 dólares, pero desde HTC España no nos han podido confirmar ningún precio y nos emplazan a una fecha más cercana al día en el que el A9 salga a la venta, el 1 de diciembre.

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Aunque la manufactura del One A9 es un reloj de precisión, sus especificaciones son las de un gama media-alta. Eso hace que salga perjudicado en las comparaciones sobre el papel con otros terminales más asequibles y/o de prestaciones superiores. El precio va a ser un factor definitivo para su éxito. Hasta que se de a conocer, nos queda la sensación general de un smartphone de diseño poco arriesgado, pero indudablemente bonito y extremadamente bien rematado. Hay que darle una oportunidad.

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