GIF: Universidad de Queensland

Estamos cansados de oír hablar de pantallas flexibles, pero todos los prototipos de esas pantallas tienen una cosa en común: no son de cristal. Un cristal, por definición, tiene una estructura molecular que lo hace rígido y quebradizo. Un equipo de investigadores acaba de superar esa barrera.

Los cristales convencionales tienen una estructura molecular que se repite una y otra vez en todo el material. Es muy útil para ciertas aplicaciones, pero también tiene sus limitaciones. La flexibilidad es una de ellas.

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Lo que ha logrado un equipo de la Universidad de Queensland, en Australia, es precisamente fabricar un cristal que mantiene las características propias de los materiales cristalinos y al mismo tiempo es tan flexible que se pueden hacer hasta nudos en una fibra del material sin que este se rompa.

El material empleado no es nuevo. Se trata de acetilacetonato de cobre II. Es un compuesto cristalino que se conoce desde 1800, pero normalmente no tiene propiedades flexibles. Lo que los investigadores han hecho es emplear un acelerador de partículas tipo sincrotrón para cómo se mueven los átomos de la sustancia al ser sometidos a tensiones.

El acetato de cobre II del que parte el compuesto. Foto: Wikipedia

Lo que han descubierto mediante es que las moléculas individuales giran cuando la estructura se deforma. Controlando este giro, los investigadores de Queensland han logrado crear una estructura a medida que sigue exhibiendo las propiedades del cristal, pero además es flexible.

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El descubrimiento no solo abre la puerta a toda una nueva generación de materiales muy útiles para la óptica o la electrónica. Es posible que la ordenación molecular del acetilacetonato de cobre II exista también en otros cristales, lo que cambiaría para siempre la definición de estos materiales y su uso para la ciencia. [Nature vía The Conversation]