Imagen: Shutterstock

Es una bacteria E. coli, pero al mismo tiempo es una forma de vida artificial. Dónde el resto de seres vivos de la tierra tenemos solo cuatro bases de ADN, este nuevo organismo nacido en un laboratorio tiene 6. Las dos bases adicionales pueden dotar a la bacteria de funciones totalmente inéditas.

El organismo es una creación del equipo de Floyd Romesberg, en el Instituto de Investigación Scripps de California, y ha sido creado mediante la técnica CRIPR Cas-9 de edición de genes. El gran reto de este avance en modificación genética era lograr que los nuevos genes fueran estables a lo largo de todo el ciclo de vida del organismo. En otras palabras, que los aceptara sin enfermar.

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En las primeras pruebas, la bacteria rechazaba los nuevos genes y enfermaba al tratar de replicarse. Para que los genes artificiales se integren con normalidad en la estructura genética de la E. coli ha sido preciso desarrollar un vehículo (llamado transporte de nucleótidos) que no fuera tóxico para la bacteria. Además se han usado enzimas que también fueran compatibles con las que el organismo usa para replicarse. CRISPR ha sido la herramienta final que ha permitido que no hubiera rechazo.

¿Tanto esfuerzo para qué? ¿Qué es capaz de hacer esta bacteria mitad natural, mitad artificial? De momento absolutamente nada, Las bases nitrogenadas X e Y que lleva no tienen información legible que pueda traducirse en nuevas funciones o características genéticas. Están, por así decirlo, vacías de contenido. La buena noticia es que ahora que han logrado que el organismo se mantenga saludable con esas nuevas bases, pueden escribir la información que quieran en ellas. Desde hacer que la bacteria genere cadenas complejas de proteínas para nuevos biofármacos, hasta convertirla en una pequeña fábrica de supermateriales.

Si la idea de modificar una bacteria para darle “superpoderes” suena un poco inquietante es porque lo es. Afortunadamente, el organismo está diseñado para que no pueda sobrevivir fuera del entorno controlado en el que se creó. La cuestión es que la técnica CRISPR de edición de genes ya ha demostrado que puede reescribir ADN de manera amplia y muy profunda. Prácticamente desde su invención, la comunidad científica está presionando para que los gobiernos establezcan un marco legal que impida que se use con fines poco éticos. [Proceedings of the National Academy of Sciences vía Science Alert]